Actualidad
Ellos tienen carisma de oro
En ocasiones no basta con ser un buen deportista. Quizás para lograr medallas sea más que suficiente un entrenamiento a fondo y una total disciplina en muchos aspectos, pero no para ganarse algo que no va más allá: el cariño de los aficionados.

En ocasiones no basta con ser un buen deportista. Quizás para lograr medallas sea más que suficiente un entrenamiento a fondo y una total disciplina en muchos aspectos, pero no para ganarse algo que no va más allá: el cariño de los aficionados.
Estos Juegos Olímpicos, que están cerca de llegar a su fin, además de récords, alegrías, tristezas y una que otra polémica, dejan también la huella de atletas, que además de sumar preseas doradas para sus países, también incrementaron su nivel de popularidad.
Es evidente que si hablamos de deportistas queridos por la gente de inmediato saltan a la mente nombres como los del jamaiquino Usain Bolt, el estadounidense Michael Phelps, su compatriota, la gimnasta Simone Biles y el corredor británico Mo Farah.
Todos ellos han logrado la combinación ideal para no quedar solamente en las frías estadísticas de los ganadores de medallas, sino que se quedarán en el corazón de los fanáticos que pagaron una entrada, pero que se llevaron algo adicional, un momento de simpatía, agradecimiento por la hospitalidad y en algunos casos, el que tuvo más suerte, un autógrafo o una foto que será un invalorable recuerdo de estos Juegos.
Cuando terminen las competencias en Río, pocos podrán olvidarse de Bolt acercándose a los aficionados para compartir unos segundos con ellos y cobijarse con la bandera de Brasil.
Tampoco será fácil dejar de lado a Phelps, quien solo con escuchar su nombre en la presentación de las competencias de natación, la vorágine de aplausos era ensordecedora.
La simpática Simone Biles, además de su destreza en la gimnasia, tiene una contagiante sonrisa que encantó. También Farah se lleva un sitio en el sentir de los espectadores, con su festejo en forma de corazón. Ellos son de oro por su rendimiento y su carisma.