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Canopy
El mercado de cannabis luce prometedor para todo el que mira inversiones. Son decenas de países en el mundo los que avanzan políticas para abrir la libre competencia entre el cannabis, el alcohol y otros remedios. Según estimaciones, la industria global del cannabis legal superará los 150 billones de dólares en ventas para 2025.
En ese contexto, la compra de Acreage Holdings que acaba de cerrar por 3.4 billones de dólares, la canadiense Canopy, no es cualquier transacción. Mientras Canopy, canadiense, es la más valiosa compañía de cannabis del mundo y Acreage, la más grande en EE. UU., no es el monto de la transacción lo importante sino las condiciones del negocio.
La compra, que recibió el último aval de reguladores este jueves 27, fue estructurada como una opción, toda vez que su perfeccionamiento tiene un plazo suspenso hasta el 2027 y un gatillador particular: que hasta esa fecha el cultivo, la posesión y la distribución de cannabis sea legal en todo EE. UU., una apuesta que impone más presión a los políticos, reguladores y lobistas, que a los administradores del negocio. ¿Le interesa al estado de NY recibir la sede de Canopy, valorada prospectivamente en al menos $ 18 mil millones cuando se perfeccione la compra? ¿Le interesa a los reguladores federales consolidar a EE. UU. como líder mundial de esta industria? ¿Qué pasará en los estados más conservadores, donde el cannabis es aún ilegal?
Canopy pagó ya 300 millones, pero no desembolsará ni un dólar más ni participará en las decisiones de Acreage hasta que se cumpla la condición o llegue el 2027. Acreage accederá al uso de ciertas marcas de Canopy, lo que luce como un potencial de sinergia para las dos marcas.
Mike Tyson, Martha Stewart, Snoop Dog y muchos más venden ya sus propias marcas de productos verdes -y John Boehner, expresidente del Congreso estadounidense asesora al Directorio de Acreage. El Ejecutivo, las cortes y el Legislativo evolucionan cada día sus opiniones sobre el tema. Según cifras comunes que nadie impugna, más del 60 % de los norteamericanos están a favor de la legalización. Para una apuesta a 7 años, nada mal.
El mercado de cannabis luce prometedor para todo el que mira inversiones. Son decenas de países en el mundo los que avanzan políticas para abrir la libre competencia entre el cannabis, el alcohol y otros remedios. Según estimaciones, la industria global del cannabis legal superará los 150 billones de dólares en ventas para 2025.
En ese contexto, la compra de Acreage Holdings que acaba de cerrar por 3.4 billones de dólares, la canadiense Canopy, no es cualquier transacción. Mientras Canopy, canadiense, es la más valiosa compañía de cannabis del mundo y Acreage, la más grande en EE. UU., no es el monto de la transacción lo importante sino las condiciones del negocio.
La compra, que recibió el último aval de reguladores este jueves 27, fue estructurada como una opción, toda vez que su perfeccionamiento tiene un plazo suspenso hasta el 2027 y un gatillador particular: que hasta esa fecha el cultivo, la posesión y la distribución de cannabis sea legal en todo EE. UU., una apuesta que impone más presión a los políticos, reguladores y lobistas, que a los administradores del negocio. ¿Le interesa al estado de NY recibir la sede de Canopy, valorada prospectivamente en al menos $ 18 mil millones cuando se perfeccione la compra? ¿Le interesa a los reguladores federales consolidar a EE. UU. como líder mundial de esta industria? ¿Qué pasará en los estados más conservadores, donde el cannabis es aún ilegal?
Canopy pagó ya 300 millones, pero no desembolsará ni un dólar más ni participará en las decisiones de Acreage hasta que se cumpla la condición o llegue el 2027. Acreage accederá al uso de ciertas marcas de Canopy, lo que luce como un potencial de sinergia para las dos marcas.
Mike Tyson, Martha Stewart, Snoop Dog y muchos más venden ya sus propias marcas de productos verdes -y John Boehner, expresidente del Congreso estadounidense asesora al Directorio de Acreage. El Ejecutivo, las cortes y el Legislativo evolucionan cada día sus opiniones sobre el tema. Según cifras comunes que nadie impugna, más del 60 % de los norteamericanos están a favor de la legalización. Para una apuesta a 7 años, nada mal.