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Una caminata aun sin rumbo
La travesía no termina para todos. Ayer 190 ciudadanos haitianos acabaron, en teoría, su periplo por el vecino del norte. Este era el último grupo que permanecía retenido en el Puesto de Control Migratorio Terrestre Regional Nariño, en Colombia, fronte

La travesía no termina para todos. Ayer 190 ciudadanos haitianos acabaron, en teoría, su periplo por el vecino del norte. Este era el último grupo que permanecía retenido en el Puesto de Control Migratorio Terrestre Regional Nariño, en Colombia, frontera con Ecuador. Ellos tampoco fueron recibidos previamente por las autoridades migratorias ecuatorianas. El futuro de un grupo de cubanos, sin embargo, todavía es incierto.
Los haitianos, luego de pasar la noche en los patios del puesto de control, lograron un acuerdo con las autoridades colombianas para ser trasladados hasta la población de Pasto, a una hora y media del puente de Rumichaca. Fueron llevados a la oficina de migración de esa ciudad para obtener un salvoconducto que facilite su movilización.
Hubo condiciones. Diario EXPRESO pudo conocer que el documento fue entregado a los haitianos con la orden de que abandonen Colombia en un plazo de 72 horas. Para facilitar esa salida, personal de migración entregó 110.000 pesos (37 dólares aproximadamente) “como una ayuda de Colombia”.
No hubo una confirmación oficial de este desembolso. Los funcionarios de la oficina de migración tampoco especificaron el monto total que fue entregado a los migrantes.
Una vez cumplido el trámite, los extranjeros fueron puestos en libertad, aunque ahí no acabó el problema. La mayoría de haitianos no hablan español y movilizarse fue complicado. Formaron grupos y estuvieron varias horas en el sector del parque Infantil, en el centro de Pasto, tratando de encontrar una vía de salida del país.
Los pocos que conocían algo de español preguntaban, entre tartamudeos y palabras inexistentes, cómo llegar hasta la terminal terrestre. Los colombianos hacían esfuerzos para entender los pedidos y direccionaban con señas.
Tras superar los problemas de comunicación y establecer una ruta, decenas de extranjeros fueron hasta la terminal. Este Diario acompañó a algunos de ellos, a los que compraron boletos para Cali. ‘Peter’, uno de los haitianos, dijo que ya en Cali buscará la forma de retornar a Haití. Para él, el ‘sueño americano’ terminó.
Sus amigos no descartaban, por su parte, iniciar una caminata hasta Panamá. Desde ahí retomarían su travesía hacia Estados Unidos.
Otros decidieron no dar un paso más. No cumplieron el ofrecimiento de dejar Pasto. Hasta la tarde, un grupo pequeño buscaba hospedaje. Ellos no quisieron explicar qué harán ahora que asumen un rol de indocumentados en Colombia. Dijeron, sin embargo, que su situación es “preocupante”.
La búsqueda de un lugar para dormir tampoco fue fácil. Gran parte de los hoteles está llena de ecuatorianos que hacen ‘turismo de compras’ en las zonas de frontera. Los locales comerciales lucían llenos de clientes. Es una imagen que se repite desde el año pasado, cuando el Gobierno implementó salvaguardias para las importaciones a Ecuador.