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Los burros de carretas desaparecen de la ciudad
Sabana Grande es un poblado de no más 800 habitantes. Hasta hace menos de cuatro años se calculaba que por cada cinco vecinos de este recinto de la parroquia rural Progreso, a medio camino de Playas (General Villamil), había hasta tres burros.

Sabana Grande es un poblado de no más 800 habitantes. Hasta hace menos de cuatro años se calculaba que por cada cinco vecinos de este recinto de la parroquia rural Progreso, a medio camino de Playas (General Villamil), había hasta tres burros.
En estos días, apenas cuatro asnos deambulan por la calle principal del pueblo. Los cerca de 300 animales que era posible encontrar regados en las diferentes granjas y pequeñas fincas de esta población, se asegura que han desaparecido.
“En dos años nos quedamos sin burros. Se los robaron de la noche a la mañana”, comentó Nilda González, quien hasta hace dos meses aún tenía ocho animales, de 20 que tuvo hasta el 2010. “Dicen que se los llevan a vender a Loja, que allá los faenan para vender su carne”.
Algo similar comentó Enrique Baidal Solórzano, de 78 años, a cuyo hermano se le desaparecieron hace tres meses los últimos 25 burros, de 80, que llegó a tener hace una década en su finca. “En ese grupo se llevaron cinco que eran míos y que mi hermano cuidaba”.
Sabana Grande es precisamente uno de los proveedores históricos de borricos para Guayaquil, otros sitios con Loma de Sargentillo, Julio Moreno, Petrillo, Cerecita.
De Sabana Grande trajo Francisco Reyes a ‘Lolita’, el asno con el que mueve su carreta por las calles del suburbio. Su negocio es recoger madera de rechazo para entregar a las panaderías del sector. Su asno lo tiene hace 20 años, el anterior se le extravió una tarde y a la mañana siguiente encontró su cabeza en un basurero del sector del mercado de Pedro Pablo Gómez.
“Lo habían faenado, dizque para vender su carne”, apuntó.
En el suburbio oeste hay cerca de seis carretilleros cuya fuerza de tracción es un burro. ‘El Gavilán’ es uno de ellos. Este cuencano radicado en la ciudad hace 60 años, prefiere no dar su nombre. “¿Para qué? Solo diga que soy ‘El Gavilán’. Así me conocen por estos lares”. Distribuye carbón a lo largo de la calle 29. Su carreta la tiran dos burros.
Hay otros barrios donde aún es posible encontrar carretas similares, como en el Guasmo y Monte Sinaí. El número no es mayor a cinco en cada sector.
Una situación que no solo es evidente en esta ciudad. Aunque antes del 2010 no se conoce una estadística sobre la presencia de asnos en el país, a nivel mundial se observa una tendencia negativa. Se calcula que hay 44 millones de asnos en el mundo, pero en Europa la población se redujo de dos millones a solo medio millón de cabezas en las últimas tres décadas.
En el DF mexicano, la desaparición del asno motivó a la creación de un ‘santuario de burros’.
En Guayaquil no hay nada parecido a esto, aunque sí existe el Rincón del Burro. Esta es una granja educativa, ubicada en el kilómetro 22 de la vía a la costa, donde el atractivo es un jumento que fue rescatado de su inminente sacrificio. (F)