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La biblioteca que no fue
Entre el 6 de mayo y el 31 de octubre de 1889 se celebró en París la III Exposición Universal orientada a destacar las innovaciones tecnológicas de los países del mundo y a conmemorar el primer centenario de la Toma de la Bastilla, acontecimiento que dio inicio a la Revolución francesa.
El símbolo de esa exposición fue la Torre Eiffel, monumento rechazado por la intelectualidad parisina que, sin embargo, con el pasar de los años se convirtió en el símbolo de la capital francesa.
En esa exposición estuvieron presentes con pabellones los, en ese momento, jóvenes países latinoamericanos, como México, con una especie de monumento prehispánico, que se suponía, debía expresar el “carácter” de la arquitectura de ese país; mientras en el extremo opuesto estaba Chile, con una estructura prefabricada desarmable que luego fue vuelta a montar en un área pública de Santiago de Chile. Un pabellón que recibió grandes elogios fue el ecuatoriano, ubicado de manera destacada junto al pilar sur de la Torre Eiffel, diseñado por el arquitecto parisino Georges Chédanne, quien años más tarde sería famoso por obras como las embajadas de Francia en Viena y Bruselas o las Galerías Lafayette de París. En ese pabellón Chédanne intentaba reproducir un templo inca, que tenía sobre la puerta una copia del tablero superior de la Puerta de Tiahuanaco, un relieve de Chan-Chan y seis ‘sillas manteñas’, que fueron lo único verdaderamente ecuatoriano del pequeño edificio.
Unos años más tarde, en 1900, nuevamente en París, en la V Exposición Universal, el Ecuador levantaba otro pabellón, esta vez “art nouveau”, probablemente financiado por la próspera burguesía cacaotera guayaquileña con el objeto de que, una vez terminada la exposición, sea trasladado a Guayaquil para ser utilizado como biblioteca municipal, lo cual, lamentablemente, jamás sucedió. En su lugar, años más tarde, se decidió levantar un suntuoso edificio neoclásico de madera, proyectado por el portugués Raúl María Pereira, que a los pocos años tuvo que ser derrumbado debido a los graves errores que se cometieron en su construcción.
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