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Barbero de Sevilla: Fiasco

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La “premier” del Barbero fue uno de los más famosos fracasos en la historia de la ópera. Con audiencia llena de seguidores de Paisiello, compositor del primer Barbero y adorado por el público, Manuel García olvidó afinar la guitarra antes de salir a escena como Almaviva. Rompió una cuerda y el artista la sustituyó ante el público, entre risas y silbatinas.

Luego se presentó el barítono Zamboni con otra guitarra en la mano y el auditorio estalló en carcajada limpia; apenas se pudo oír una frase del aria de Fígaro.

Zenobio Vitelli (Don Basilio), se cayó y cantó La Calumnia con un pañuelo en la nariz por la hemorragia.

Un gato entró al escenario y al ser perseguido por los cantantes saltó a la falda de Bartolomé Botticelli (Dr. Bartolo) y amenazó arañar a Rosina.

Rossini en el clavicordio soportaba estoicamente risas, chiflidos y burlas a su chaqueta color avellana y botones dorados, parte del pago por la ópera.

En el concertante final del primer acto, la música entró en una frase melancólica y alguien del público gritó: “Questo è il funerale de don Coglione”, aludiendo al empresario que había muerto de un derrame poco antes del estreno.

Al bajar el telón, Rossini se volvió al público, se encogió de hombros y aplaudió. El auditorio se vengó de este desprecio a su opinión en el segundo acto. El escándalo fue tal, que no se recuerda cosa semejante en ningún otro teatro. Rossini continuó en perfecta calma y al final, de inmediato, se fue a su casa muy tranquilo. Los cantantes fueron luego a consolarle en su desgracia y lo hallaron profundamente dormido. Al día siguiente, Rossini fingió estar enfermo para librarse de ocupar su puesto frente al clavicordio. La segunda representación de El Barbero de Sevilla, sin los “hooligans” de Paisiello, fue un gran éxito. Una multitud se dirigió a aclamar a Rossini, quien se escondió en los establos recordando el fiasco de la noche anterior. “¡Bravo, bravísimo Fígaro!”, gritaban mientras García le informaba del éxito. “¡Que se metan sus bravos por el ..., no voy a salir!”, dicen que expresó Rossini. Salió cuando se dispersó el grupo.

colaboradores@granasa.com.ec

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