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El Banco de Alimentos arma un plan para que la ayuda no se detenga

Tras el envío de 48 camiones, tres aviones y dos avionetas con 268 toneladas de agua, comida, medicina y ropa a las zonas afectadas por el terremoto, los miembros de Diakonía, el Banco de Alimentos de Guayaquil, arman un plan para que esa ayuda no se detenga.
Reconocen que después de la efervescencia de los primeros días, desde el jueves ha bajado un poco el número de donaciones que hasta ahora han llegado a 321.000 familias y 5.240 perros.
El objetivo es mantener ese apoyo, porque en las zonas del desastre se necesitará de la colaboración de la comunidad por mucho tiempo, hasta que logren levantarse.
Como una primera medida para conseguir una buena cantidad de donaciones, se definió con la Arquidiócesis de Guayaquil -que es la que regenta a Diakonía- que ayer, en todas las misas del país, se haga una recolección de alimentos, artículos de higiene y también de dinero. Para eso, la organización hará una lista de los productos que se necesitan para difundirlo.
Pero el plan necesita de más medidas para mantenerse. Por eso esta semana los voluntarios se reunirán a dar ideas y a definir las líneas de acción.
Hasta ahora los donativos han llegado a Manta, La Cabuya, Leonidas Plaza, San Vicente, Junín, Don Juan, Crucita, Calceta, Rocafuerte, Pueblo Nuevo, Cerro de Hojas, Cerro de Vientos, Bahía, Canoa, Pedernales, Portoviejo, Chone, Bravo Chico, Sarampión, Tosagua y Esmeraldas.
“Cientos de voluntarios se han unido a esta causa y asisten a diario para lograr que la ayuda llegue de manera oportuna, llevando esperanza a quienes más lo necesitan”, dijo el arzobispo de Guayaquil, monseñor Luis Cabrera.
Y entre los involucrados en esta labor se tiene claro qué es lo que realmente se necesita en estas zonas, pues en ocasiones deben comprar con urgencia, por ejemplo, productos de higiene para enviarlos.
Por eso es importante tener en cuenta que se requerirá de productos de higiene como toallas, jabón, champú, pasta de dientes, cepillo, pañales, papel higiénico, fundas de basura, pañitos húmedos, cloro y toallas sanitarias.
Los ciudadanos que quieren donar deben recordar que en cuanto a alimentos se solicita leche en polvo, enlatados, compotas para bebés, galletas, fideos, aceite, arroz y granos.
Además, hay que tener en cuenta que en los albergues, donde permanecen miles de afectados también se requiere del aporte solidario y para ellos se piden carpas, colchones, sábanas, colas, velas, linternas y pilas. Además de platos, vasos y cubiertos plásticos, cucharas de palo y fósforos.
Como es una etapa en la que los pobladores de la zona del desastre están expuestos a muchas enfermedades, es necesario el envío de medicinas como pedyalite, paracetamol, suero fisiológico, alcohol, mascarillas, repelentes y protectores solares.
Esta es solo una muestra de la solidaridad que se manifiesta por todos lados y que se autoconvoca, en gran medida, a través de las redes sociales. Hay grupos trabajando en las que serán las aldeas comunitarias para cuando se comiencen a levantar los escombros en las zonas del desastre en Manabí y Esmeraldas. Otros elaboran jabones o siguen recaudando alimentos y dinero. CFR