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Avispero alborotado
A pocos días del cambio de mando presidencial, entramos en plena etapa de transición y más allá de arrancar con la parafernalia que rodea a las reuniones de todas las carteras de Estado con el equipo de trabajo del presidente electo, me parece que debería existir un pedido muy claro al presidente en funciones: tirar el lápiz y parar de alborotar el avispero con decisiones que generan rechazo y abren frentes con sectores importantes de la sociedad, como bancos, prensa, Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas y cualquier otro que esté en agenda por reventar. Aquí solo cabe decir que “con amigos así, para qué enemigos”.
Entiendo que el presidente sigue en funciones hasta el minuto que entrega el mando, pero hay decisiones que deberían postergarse en aras de entregar un país en relativo control. Con todos estos alborotos, el presidente entrante comenzará con buenos dolores de cabeza desde el primer día en funciones. Lastimosamente, encontrará que las maduras se las comieron hace rato y a él le tocará comerse las muy verdes y amargas. No obstante, tiene la oportunidad histórica de tomar una posición mesurada, reflexiva y analítica para provocar consenso entre los diversos sectores de nuestra sociedad, con la inmensa responsabilidad de convencer a esa mitad del Ecuador que votó contra su partido y el estilo de gobierno. La situación económica del país, con reservas monetarias deficientes y sobreendeudado es lo más parecido a una bomba de mecha corta que, lo más probable, es que explote casi de inmediato en las manos del pobre que la reciba. Esperemos que el presidente entrante escoja el perfil de sus ministros pensando en abandonar las posiciones radicales, donde no había lugar para el diálogo, donde lo que quería la cabeza del gobierno se hacía sin chistar, caso contrario les caía el “que le vaya bonito”.
Señor presidente electo, le deseo lo mejor para que con sabiduría sepa usted trazar el camino correcto a seguir, y que su equipo de trabajo esté lleno únicamente de los mejores y más preparados ciudadanos en las diferentes materias, y no solo lleno de compadres.