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Ascenso de accidentes de transito
Las cifras evidencian que hay un aumento en los accidentes de tránsito, especialmente en los que ocurren en las carreteras del país. Se dan por diversas causas e involucran a diferentes empresas de transporte público, intercantonal e interprovincial. Las estadísticas del año pasado muestran cifras de un incremento realmente alarmante.
El creciente número de accidentes y de víctimas dice claramente que algo se está haciendo mal. Lo que está sucediendo es anormal, más que nada en los hechos que involucran al transporte público y a sus conductores. Las cifras ascendentes nos muestran que estamos frente a un conjunto de aspectos que merecen mayor atención, principalmente por parte de quienes tienen a cargo el cuidado y vigilancia del tránsito cantonal, interprovincial y nacional.
La ciudadanía que usa este tipo de transporte percibe que su seguridad está cada vez sometida a mayores riesgos y peligros. En los últimos tiempos se han vuelto más continuos los accidentes de tránsito que involucran a las empresas y vehículos del transporte público. Lo más serio es que cuando se realizan las investigaciones para determinar las causas de esos eventos, se pone en evidencia la existencia de graves deficiencias en la labor de las autoridades de tránsito. Particularmente, se notan fallas para realizar un efectivo y estricto control sobre los conductores y el estado de los vehículos.
En 2017 (enero-noviembre) las cifras dicen que 3.744 vehículos estuvieron involucrados en accidentes: de ellos 1.354 son automóviles, 637 motocicletas, 422 camionetas, 237 buses, 173 camiones y 37 bicicletas. Esto dejó como resultado 1.935 fallecidos (6 personas diarias). Las causas: falta de atención 22 %, exceso de velocidad 17 %, cambio brusco de carril 10 %. Las provincias de mayor afectación fueron Guayas y Pichincha.
Los usuarios de esos transportes confían en que sus conductores son profesionales y que las cooperativas que prestan ese servicio lo hacen con responsabilidad y eficiencia. Es decir, que todos tienen un control adecuado, mecánico, técnico y eléctrico, sobre los carros que ponen a disposición del servicio público.
Ante esta penosa realidad es preciso que las autoridades e instituciones de control pongan mayor atención para que estos accidentes dejen de estar en las crónicas rojas diarias, y que se redoble la vigilancia sobre vehículos y choferes.