Bianca Andreescu venció a Serena Williams en el Grand Slam.

Andreescu, la “nina” de 19 anos que gano el US Open

La tenista canadiense venció a Serena Williams en la final y gana su primer Grand Slam.

Era la primera vez que pisaba el cuadro principal de un Grand Slam y hoy se lo llevó todo. Bianca Andreescu, la joven prodigio canadiense de 19 años, pateó la historia del Abierto de Estados Unidos al proclamarse campeona tras vencer a Serena Williams en una hora y 40 minutos por parciales de 6-3 y 7-5.

Andreescu, con casi la mitad de años que Williams, consiguió descolocar a su contrincante con su templanza y su juego variado, ante el que la estadounidense reaccionó inicialmente con un torrente de errores para lucir luego su habitual potencia, que llegó demasiado tarde como para ganar el encuentro.

La adolescente, de 19 años, que se estrenaba en una final de Grand Slam, jugó con la agresividad característica de quien no tiene nada que perder, rompiendo el primer servicio de Williams al tomar la iniciativa en el ataque con dejadas.

Serena, que disputaba su final de Grand Slam número 33, contraatacó con fuerza, celebrando cada punto con efusividad, pero los errores forzados de la número 8 del mundo no le permitían remontar en el primer set.

El sufrimiento de Williams era palpable en el séptimo juego del encuentro, cuando le costó más de 10 minutos evitar que Andreescu le rompiera de nuevo el servicio, y todavía más cuando perdió el primer set con una doble falta.

Y es que Andreescu, que se ha convertido en la primera canadiense en ganar un Grand Slam, estaba jugando notablemente mejor en la primera manga, como reflejaban claramente las estadísticas: con un 84 % de efectividad con su primer servicio --frente al 50 % de su rival--, y menos de la mitad de errores no forzados que la estadounidense.

Se repetía la historia en el segundo set, al romper la joven canadiense el primer servicio de Williams, que buscaba su séptimo Abierto de EE.UU en un encuentro que contaba entre el público con la presencia de la duquesa de Sussex, Meghan Markle, sentada delante de Venus Williams.

Cuando Andreescu parecía ya tener el partido ganado cometió varios errores que dieron esperanza a Williams, y sobre todo al público neoyorquino del Arthur Ashe, que se volvía loco con cada tanto que se apuntaba una de las figuras del deporte más destacadas de la historia estadounidense.