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Desde el altiplano al ‘sueno guayaquileno’

La migración indígena de la Sierra a Guayaquil se inicia en forma masiva hace alrededor de 40 años.

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La migración indígena de la Sierra a Guayaquil se inicia en forma masiva hace alrededor de 40 años.

Por esos tiempos, quienes llegaron poblaron sectores contiguos a los mercados, especialmente el de la calle Pedro Pablo Gómez y sector de las 4 manzanas. Alquilaban pequeños departamentos o simplemente habitaciones en antiguas casas renteras convertidas en los llamados ‘conventillos’, donde en un cuarto vivían hasta 4 familias, no utilizaban camas, se acomodaban como podían.

Llegaban especialmente de provincias de la Sierra central, según su origen escogían el oficio al que se dedicarían.

Los de Chimborazo, que comprende ciudades como Riobamba, Guamote y parroquias como Cajabamba, Columbe, Colta, etc., se desarrollaron de acuerdo las actividades que realizaban en sus lugares de origen, las que conocían a la perfección, tales como la venta y distribución de legumbres, lo hacían en los mercados o sus cercanías, así como muchos otros pusieron sus tiendas de abarrotes que con el paso de los años fueron proliferando en los barrios de toda condición social y ubicación dentro de la ciudad.

Según Andrés Baya, comerciante chimboracense, llegó cuando tenía 13 años con su familia a vivir en la zona céntrica de la urbe, sin embargo, producto de la regeneración en la zona fueron desalojados y tuvieron que trasladarse a los alrededores de la calle 6 de Marzo, Machala y Quito, cercanos al área del gran mercado callejero que circundaba al municipal de la calle Pedro P. Gómez.

“Cuando llegué a Guayaquil no conocía el castellano, había mucho racismo, fue muy difícil adaptarse, muchos llegaban recomendados por familias de su tierra, quienes los recibían y acogían con ellos”, dijo Baya.

Las vicisitudes y problemas eran cotidianos, no duraban mucho en donde alquilaban y se veían obligados a ir de un lugar a otro, en una suerte de vida nómada dentro de la ciudad.

“Mi padre en ese tiempo era cargador en los mercados, aparte trabajaba en Naranjito (sector de sembríos de caña del Ingenio San Carlos) como zafrero en la época de corte de caña”, agregó el migrante.

Según él, su tenacidad y el afán por trabajar y progresar lo hizo vencer obstáculos y de a poco habituarse e incluso llegar a querer a Guayaquil como la tierra que le brindó la oportunidad de un mejor porvenir.

Los que arriban del sector austral de la Sierra, desde provincias como Cañar, Azuay y Bolívar, se dedican generalmente a la albañilería, pues aprendieron el oficio casi por obligación, cuando sus familiares migrantes en España o los EE. UU. les enviaban remesas para que construyan sus viviendas, labor que realizaban en mingas hasta terminarlas, una vez ocurrido esto se animaban a venir a la ciudad a ofrecer sus servicios en este campo. (F)

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