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Acabar con el miedo
Feo mundo. Continúan los atentados terroristas. Otra vez el miedo, calentando la ignorancia, empieza a destilar odio. Con odio es imposible el diálogo, peor todavía cuando el prejuicio invade a las partes en conflicto y lo degrada en racismo, en xenofobia. Feo mundo. Va a ser difícil restablecer la concordia. Bella la palabra, complicada su vigencia, mas no imposible. La reconciliación siempre es posible. Pensemos si no en Obama, estrechando sus manos con las de Castro, en Cuba. Ese apretón es más significativo que diez conferencias internacionales y debería ser utilizado como ejemplo. La amistad entre los pueblos, vieja búsqueda, avanzó de golpe en La Habana y, por supuesto... lo mejor está por venir. Ahora en Cuba se busca un nuevo modelo de socialismo, que sin abandonar la planificación, que asume como propia (siendo que es un proceso de aplicación universal en tanto no se convierta en fin en sí mismo), le abra espacio a la libre iniciativa que nunca debió dejar de ser reconocida como un motor de progreso. Por el estilo, de la apertura en lo económico sin abandonar la preocupación, y la acción, en lo social, se pueden ir logrando nuevas síntesis. El socialismo marxista totalitario no tenía por qué ser la última síntesis. La libertad no era “el enemigo”, el pensamiento único tampoco era el camino. ¡Qué hermoso es poder escribir lo aquí expuesto y, pese a todo, sentirse un hombre libre! Insisto. La mejor defensa de la libertad de expresión se hace ejerciéndola. La peor mordaza es la autocensura. Y la libertad de expresión, según haga falta, tiene en los medios de comunicación, o en la calle, en la plaza pública, algunas de sus vías de expresión. Lástima que otras de sus mejores fuentes tradicionales ahora estén selladas. La de las universidades por ejemplo. Es triste un país sin la voz de sus estudiantes. Y además de gris, peligrosamente silente. Cualquier tiranuelo se siente justificado si las voces que contra él deberían alzarse, dejan de escucharse. A propósito: ¿qué habrá pasado con los monos aulladores? ¿Se sabrá ya por qué estaban muriendo? ¿Fue o no fiebre amarilla? Debería informárselo.
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