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Diario Expreso Ecuador

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Un abuelo de corazon

Requisitos. La iniciativa de Fundación Clemencia no tiene algún costo y ofrece a los padrinos horarios flexibles, para que las visitas se las realice semanalmente, quincenal o mensualmente.

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En soledad y con el fuerte abrazo de la nostalgia encima, producto del abandono de sus familiares, doña Carmen Solís o Pochita como la conocen sus amigos, enfrentó la peor de las enfermedades.

Con la esperanza casi ausente de volver a recibir el amor de quienes llamo “familia”, permaneció sus días en el Asilo Sofía Ratinoff donde encontró refugio en la compañía y cuidado del personal del lugar.

“Se alejaron de mí porque adolecía de los nervios, pero su indiferencia me hacía más daño”, recordó solemne la mujer de 76 años. Pero la vida le dio una segunda oportunidad de ser amada, a través del programa Baúl de corazones que consiste en la “adopción de un abuelito” implementado por la fundación Clemencia.

Hace un año Pochita forma parte de esta iniciativa, recobrando la alegría y el deseo de bailar. “Estoy muy contenta con mi madrina, me quiere mucho, me visita siempre. Hasta me lleva de viaje con su familia”.

En la actualidad el asilo acoge a 117 adultos mayores con discapacidad física e intelectual quienes en su mayoría no cuentan con un familiar o titular responsable, es más existen ciertos casos en los que abuelitos han sido rescatados de las calles. José Salazar, creador de la fundación junto con sus colaboradores desempeñan esta misión hace diez años, tras observar la situación de abandono y carencias afectivas en las que vivían algunos de los usuarios. Esta labor reanima y mejora su calidad de vida . Marcos Armijos, padrino de Fernando Macías, menciona, con una sonrisa en su rostro, la satisfacción que siente cada vez que visita a su ahijado ya sea solo o acompañado de su familia.

“Desde el inicio sientes su afecto, te quieren abrazar, y besar. A cambio de tanto cariño compartes parte de tu tiempo”.

Para Armijos esta labor inició como parte de un plan de ayuda social conformado por personal de trabajadores del grupo inmobilario “Mi Casa”, sin embargo con el paso del tiempo, el padrino ‘de corazón’ explica que, esta actividad cambió su vida y la de muchos de sus trabajadores convirtiendo a esta misión en una gratificante rutina.

Sin embargo, los adultos mayores necesitan más afecto. Por ello, las personas que deseen sumarse voluntariamente pueden hacerlo llenando una solicitud en la que firman su compromiso de visitar a su ahijado durante el periodo de un año. Los potenciales padrinos tendrán la oportunidad de hacer una visita por la fundación y escoger al abuelito que deseen apadrinar.

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