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A los 17, ‘Gregory’ ya dirigia su propia banda

Las polvorientas callejuelas de la ‘Héctor Cobos’ fueron -quizás- su escuela y también su refugio. No hay quién se atreva a dar información detallada de su vida, pero muchos o casi todo el vecindario sabía de sus andanzas.
A sus 17 años, ‘Gregory’ no solo tenía una mujer en quien apoyarse y un hijo a quien alimentar. Sus ‘habilidades’ también lo llevarían a crear y dirigir su propia banda delictiva, con otros adolescentes y adultos.
“Una presunta estructura delincuencial dedicada al expendio de drogas y al asalto y robo en locales comerciales del cantón Durán, perteneciente a la Zona 8”, detalló hace poco el coronel Pablo Naranjo, jefe de ese distrito.
Tres meses de trabajos de inteligencia policial y la colaboración de la ciudadanía, permitieron a las autoridades no solo “eliminar esos focos de la delincuencia”, sino descubrir algo -aún- inusual en estos tiempos: el aparente liderazgo de un menor de edad en una presunta red criminal.
Desde hace algún tiempo, ‘Gregory’ ya se había convertido en un dolor de cabeza para los policías del conocido sector de El Arbolito 3, en Durán.
Las investigaciones desplegadas por agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) habían determinado que su organización operaba en varios sitios de esa jurisdicción, realizando robo a personas, asaltos a almacenes, farmacias, gasolineras y locales comerciales. Además de actividades relacionadas con el expendio de sustancias sujetas a fiscalización (drogas).
Es quizás esto último lo que más preocupa a la policía que controla El Arbolito. A diario, deben retirar de las calles a más de cincuenta personas, en su mayoría menores de edad. No porque haya toque de queda, sino porque están consumiendo drogas.
El cotidiano trabajo que despliegan en las callejuelas y en los intrincados callejones del sector 3, los ha llevado a una espeluznante conclusión: de una familia conformada por unas siete personas, al menos dos son consumidores de sustancias. Pero, como toda regla hay sus excepciones. En una familia detectaron a cinco hermanos viciosos.
“Los encuentra en las calles, mañana, tarde y noche”, resume un uniformado que a tempranas horas realizaba el control por la cooperativa Héctor Cobos. Al mediodía, regresaba a los mismos sitios para seguir con la misma labor.
Un círculo vicioso, cansado y hasta doloroso para los policías, cuando observan que entre los consumidores hay niños menores a 10 años.
En las canchas han tenido que desalojar a cinco pequeños.
“Dos ya están flaquitos”, comenta un uniformado. Los pequeños son entregados a la Dinapen, quien los retiene hasta que llegue un familiar. En ocasiones han quedado días en manos de las autoridades hasta que una tía los va a ver. Pero todo parece vano. Al poco tiempo vuelven al mismo sitio.