SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Testigo relata el asalto en edificio de la Amazonas en Quito: "Comenzamos a escuchar los gritos"

Una trabajadora atrapada en el edificio narró los angustiantes momentos que se vivieron en el norte de Quito durante el intento de atraco

Las avenidas Amazonas y Colón, en el norte de Quito, registraron una intensa movilización policial tras el reporte de un violento asalto en el edificio Amazonas Parc.

Las avenidas Amazonas y Colón, en el norte de Quito, registraron una intensa movilización policial tras el reporte de un violento asalto en el edificio Amazonas Parc.Leonardo Velasco / EXTRA

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Las claves del caso:

  • Un asalto armado en el edificio Amazonas Parc de Quito causó pánico este 30 de junio.
  • Empleados se encerraron dos horas en las oficinas mientras forzaban las puertas.
  • La Policía evacuó el edificio del norte de Quito y se investigan tres detenciones.

El estruendo de las sirenas policiales se convirtió en la primera alerta de la emergencia. En cuestión de minutos, la tranquilidad se transformó en gritos, amenazas de muerte y fuertes impactos contra los accesos. 

De esta manera describió Dayana Salguero las escenas de pánico que experimentó en carne propia la mañana de este 30 de junio de 2026, en medio de un atraco a mano armada perpetrado en un inmueble localizado en la intersección de las avenidas Amazonas y Colón, en el norte de Quito.

(Te invitamos a leer: Policía rodea edificio en av. Amazonas y Colón, norte de Quito)

La ciudadana detalló que la incursión delictiva arrancó cerca de las 11:00, mientras las actividades laborales se desarrollaban de forma habitual en los despachos. "Lo que más nos llamó la atención fueron las sirenas de la Policía. Generalmente pasan ambulancias o patrulleros, pero no se concentran en este sector", rememoró respecto al inicio del suceso.

Al percatarse del escándalo y los reclamos hostiles que provenían de los pasillos, los empleados optaron por ponerse a buen recaudo de manera inmediata. "Nos precautelamos y cerramos las puertas de la oficina. Luego comenzamos a escuchar los gritos y las amenazas de los delincuentes que entraron", puntualizó la testigo.

Los delincuentes habrían llegado hasta el noveno piso

Conforme a las declaraciones brindadas por Salguero, la banda de asaltantes se desplegó por múltiples niveles de la infraestructura. De acuerdo con las alertas compartidas internamente por quienes se encontraban refugiados, los sospechosos lograron avanzar hasta el noveno piso de la edificación.

A pesar de que los delincuentes no trataron de forzar la entrada del piso específico en el que ella se localizaba, confirmó que el pánico se mantuvo debido a que se percibía con total claridad cómo manipulaban las cerraduras de otras áreas adyacentes mientras intimidaban a los presentes.

"Pedían que les abran. Con malas palabras amedrentaban mucho a las personas que estaban adentro", manifestó Salguero con evidente preocupación por la agresividad demostrada.

Permanecieron dos horas encerrados

Las víctimas civiles se vieron obligadas a permanecer ocultas por un lapso cercano a las dos horas para salvaguardar sus vidas. "Pasamos encerrados desde las once de la mañana hasta la una de la tarde, que el coronel a cargo nos dio la disposición de que ya podíamos bajar", explicó la afectada.

La desocupación del bloque se ejecutó de manera paulatina, avanzando piso por piso, mientras el contingente de uniformados realizaba un barrido minucioso de cada rincón para descartar la presencia latente de agresores ocultos.

La empleada mencionó que de forma preliminar se hablaba entre los trabajadores de que un grupo de seis antisociales ingresó al recinto, de los cuales supuestamente tres ya habrían sido capturados por los agentes. No obstante, hizo hincapié en que dicho escenario correspondía a reportes informales a la espera de un pronunciamiento de las autoridades.

"No saber qué pasaba afuera fue lo más angustiante"

Para la ciudadana Salguero, la tortura psicológica más grande radicó en la total falta de comunicación y desconocimiento de la situación real en los exteriores de su escondite.

"La incertidumbre de no saber lo que sucede afuera y escuchar muchos gritos sí asusta. No solo se oía el clamor de los delincuentes y de la policía, sino también de chicas que estaban dentro de las oficinas llorando y desesperadas", finalizó en su reconstrucción de los hechos.

tracking