La copa que generó oro
La FIFA logró que el Mundial 2026 sea el más lucrativo de la historia con más partidos, entradas caras y publicidad, convirtiendo al deporte de masas en un lujo

Las decisiones adoptadas por la FIFA para este Mundial 2026 lo convirtieron en el evento más rentable de la historia, con más de $ 13 mil millones en ingresos.
Seguramente, después de cada Mundial todos suspiramos con nostalgia al pensar que nos toca esperar cuatro años para vivir todas esas emociones otra vez, y probablemente sentimos que fue el mejor Mundial de la historia. Sin importar si nuestro equipo favorito ganó o perdió, este Mundial sí fue el ganador por ser la Copa Mundial que más generó dinero. Se calcula que fueron más de 13 mil millones en ingresos, y esto no fue casualidad. Fue fríamente calculado por una serie de factores. El primero fue aumentar en un 62 % el número de partidos, pasando de 32 a 48 selecciones. Ello no solo representa ingresos por entradas y publicidad, sino también una mayor cantidad de aficionados por país que llegan a cada ciudad sede a consumir. Otro importante ingreso son los derechos televisivos, para los cuales la FIFA negoció acuerdos en más de 220 territorios.
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La estrategia y el mercado perfecto
Asistir al Mundial podía costarte lo mismo que un carro nuevo. Las entradas de este Mundial han sido las más costosas de cualquier evento deportivo registrado. Estados Unidos es el mercado perfecto para hacerlo, pues cuenta con la capacidad adquisitiva para acceder a esas entradas millonarias. Por primera vez en la historia se agotaron todos los auspicios antes de que empezara el torneo, que, gracias a la inteligencia artificial, fueron segmentados y perfilados para que todos los espectadores recibiéramos nuestra dosis de publicidad. Hasta prohibieron el uso de las palabras “copa”, “mundial” y “FIFA” para todos los no patrocinadores. Cómo olvidar el mayor cambio de este Mundial: los recesos de hidratación, que poco tuvieron que ver con la salud de los jugadores. Justificados por el verano, venían repletos de oportunidades de visibilidad para la publicidad y ventas masivas en los estadios durante el ‘break’.
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La infraestructura es otro tema. Los tres países anfitriones ya contaban con una sólida capacidad instalada, y eso abarató mucho los costos de producción. Este Mundial fue la receta perfecta para un evento lucrativo sin precedentes. El fútbol, que históricamente ha sido un deporte de masas, gracias a estas ambiciones ahora es un lujo que pocos pueden costear. Por eso, cuando mi hija me preguntó: “¿Mami, la FIFA es la dueña del fútbol?”, la respuesta fue clara: “Sí, hija”.