Una sociedad organizada
Los gremios están llamados no solo a generar presión para que se actúe, sino a plantear salidas a la galopante inseguridad
Los secuestros contra empresarios y los atentados contra estructuras físicas industriales marcan otro capítulo en la galopante inseguridad, que a nivel empresarial se inició con las ‘vacunas’. Pero más allá de causar sorpresa y preocupación, debería estar generando reacción y acciones, tanto por parte del Estado como de la sociedad civil.
Ante un crimen organizado y mejor equipado que la propia Policía, requerimos una sociedad también organizada. La seguridad es y será una competencia del Estado, pero ante la ausencia de resultados efectivos, los gremios, tanto productivos como comunitarios, están llamados no solo a generar presión para que se actúe, sino a plantear salidas. ¿En qué quedó el plan inicial de la Cámara de Comercio de Guayaquil de trabajar con sus afiliados para hallar un mecanismo conjunto de protección? ¿Otros gremio con representación en Durán, blanco de atroces delitos, están desarrollando planes similares? La situación de emergencia que vivimos requiere de unión empresarial para crear protocolos que les permitan actuar en caso de extorsiones o garantizar corredores seguros para el traslado de mercancía y personal, militarizándolos o contando con mayor presencia policial. Además de proteger bienes y vidas, se debe blindar el motor de la economía. Si el comercio y la producción se ven afectados, todo el país sufre las consecuencias.