Absurdistán y Estado fallido
El Sr. Noboa tendría un año y medio para corregir las cosas
En el Estado ecuatoriano desde 2007 hay dominio absoluto del vicio más desconcertante que avala jurídicamente todo lo que tiene que ver con la vida nacional: la ilegitimidad de origen, causa suficiente para que se pida o se exija la nulidad de cualquier decisión del Ejecutivo o del segundo y tercer poder si resultare perjudicial a los intereses de la gente. Uno más que se suma: el último fraude que resultó en que la Sra. González tenga 32 % de los votos y el Sr. Noboa 25 %. El dato real provino de la ciudad de Puyo: Zurita, 29,36 %, Noboa, 29,13 % y González, 15,81 %, obtenido del CNE a las 21h05 del domingo 20 de agosto de 2023. Se decía que se pedirá la nulidad de las elecciones, incluso de parte de la OEA. Nada se hizo. Lo único fue declarar nulos los votos en el exterior y ordenar que se repitan en modo presencial. La narrativa del voto pésame por el asesinato de Villavicencio no es aceptable; al principio se pensó en eso, pero la naturaleza del votante actual no es la misma de hace 40 años. El resultado de Zurita fue el que se esperaba, así como el de Noboa y González. En especial esta última, pues el voto correísta no pasa de 15 %, bajo en comparación con el 60 % que obtuvo Correa en 2006, cuando ocurrió el primer fraude, de modo que tampoco es real esta cifra. Lo que ocurre en el seno del CNE es pura corrupción. Sus cabezas ni siquiera tienen vergüenza y están en funciones prorrogadas. Eso no es democracia. El Sr. Lasso lo sabe porque fue víctima de fraude frente a Moreno y en la consulta popular. Y actuó de la misma forma: aceptar los resultados. Ahora será igual: se supone que está exhausto y no quiere saber nada más del asunto. El Sr. Noboa tendría un año y medio para corregir las cosas. La ilegitimidad de origen, aunque no lo reconozcan abogados y constitucionalistas serviciales, pasaría a engrosar en nuestro país la versión caricaturesca -ya no solo de un Estado fallido- de Absurdistán, como afirmó Presley Norton
Francisco Bayancela González