Marco Rubio advierte que EE. UU. no permitirá un derrocamiento del Gobierno de Bolivia
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ratificó su respaldo al presidente Rodrigo Paz y tildó de criminales a promotores de protestas

Un policía camina frente a un grafiti en La Paz, en medio de las protestas que marcan la primera crisis política del Gobierno de Rodrigo Paz.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó una enérgica advertencia internacional al asegurar que Washington no permitirá que el gobierno constitucional de Bolivia sea derrocado. El pronunciamiento de la diplomacia estadounidense se dio a través de la cuenta oficial de Rubio en la red social X, en un contexto crítico marcado por dos semanas de intensas protestas que exigen la renuncia del mandatario Rodrigo Paz.
“Que no haya error: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia”, anunció de forma categórica el funcionario norteamericano.
En su declaración, Rubio vinculó directamente las movilizaciones civiles con redes delictivas transnacionales, señalando que no se tolerará la desestabilización en la región: “No permitiremos que criminales y traficantes de drogas derroquen a autoridades elegidas democráticamente en nuestro hemisferio”, concluyó.
Gobierno boliviano vincula a Evo Morales con las movilizaciones
La postura de la Casa Blanca coincide con la narrativa de las autoridades bolivianas, quienes han acusado formalmente al expresidente Evo Morales (2006-2019) de ser el principal promotor de las manifestaciones con el objetivo de “romper el orden constitucional”. Según el Ejecutivo, las movilizaciones que bloquean las rutas del país estarían siendo financiadas por el narcotráfico.
“Hay en marcha un plan macabro que va a fracasar (…) Nuestra lucha es contra esos poderes, que reciben dinero del narcotráfico y usan herramientas del terrorismo que buscan generar movilizaciones, bloqueos y métodos violentos para hacerse del poder a la fuerza”, manifestó el vocero presidencial, José Luis Gálvez, durante una conferencia de prensa convocada para abordar la crisis.
El evismo rechaza acusaciones y denuncia crisis económica
Pese a los señalamientos de vínculos con la ilegalidad, los sectores afines a Morales defienden la legitimidad de sus reclamos. El denominado "evismo" representa uno de los diez frentes sociales movilizados contra el Ejecutivo, y recientemente sus bases completaron una marcha de 190 kilómetros hacia la sede de Gobierno para exigir la dimisión del presidente Paz en rechazo a sus políticas de gestión.
El propio exmandatario utilizó sus redes sociales para desmentir las acusaciones del vocero presidencial y de los voceros internacionales. “No hay ‘planes macabros’. Hay un país cansado de que le mientan. El gobierno protege a empresarios, banqueros y agroindustriales mientras la gente vuelve a hacer filas, endeudarse y aguantar hambre. Ningún discurso va a borrar esa realidad”, replicó Morales en la red social X.
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Los bloqueos se expanden en seis regiones del país
Más allá de la confrontación política, la crisis en el terreno continúa agravándose con una notable expansión territorial. El país amaneció con un reporte de 47 piquetes de bloqueo activos en seis regiones. Aunque los cortes de ruta se concentraron inicialmente en los departamentos de La Paz y Oruro, los medios locales informan que la medida de presión ya se ha extendido a puntos estratégicos de Potosí, Cochabamba, Santa Cruz y Chuquisaca.
Internacional
Protestas contra gobierno boliviano derivan en vandalismo y saqueos en entidades de La Paz
Agencia EFE
Demandas sectoriales detrás del descontento social
El origen de la crisis responde a una acumulación de reclamos de diversos sectores sociales que van desde exigencias de incrementos salariales hasta mejoras sustanciales en el abastecimiento y la calidad del combustible. Asimismo, las organizaciones sociales protestan contra una ley de tierras que abría la posibilidad de modificar la categorización de las propiedades agrarias. Aunque el Gobierno central logró desactivar algunos focos de conflicto mediante mesas de negociación con gremios específicos, el núcleo de la protesta se mantiene firme y los pedidos sectoriales se han radicalizado notablemente.
Ciudades cercadas y anuncio de corredor humanitario
La escalada del conflicto vivió su jornada más compleja en La Paz, donde la confluencia de tres marchas derivó en duros enfrentamientos con la Policía Nacional. Los reportes de los medios bolivianos dieron cuenta de ataques a oficinas públicas, daños a una estación del sistema de teleféricos, detonación de material explosivo, la quema de un vehículo policial y agresiones físicas a transeúntes.
Como consecuencia de este escenario, las ciudades de La Paz y El Alto se encuentran prácticamente cercadas, sufriendo ya el desabastecimiento de productos de la canasta básica familiar, interrupciones en el transporte urbano y el paso de varias unidades educativas a la modalidad virtual. Ante esta emergencia, la Policía boliviana anunció la habilitación de un “corredor humanitario” con el fin de permitir el ingreso prioritario de alimentos, combustibles y suministros médicos a las zonas afectadas.
La comunidad internacional cierra filas con la institucionalidad
El fuerte mensaje del secretario de Estado, Marco Rubio, forma parte de una corriente de preocupación global por la estabilidad boliviana. En un comunicado conjunto, ocho países latinoamericanos —Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú— manifestaron su rechazo a “toda acción orientada a desestabilizar el orden democrático” y a “alterar la institucionalidad” del Gobierno de Rodrigo Paz.
A estas expresiones de respaldo institucional se sumaron comunicados de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de la Casa Blanca, de la Unión Europea, del subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, y una declaración respaldada por más de 30 expresidentes de América y España agrupados en el foro político internacional Grupo Idea.