Riesgo Climático
Bután vigila el deshielo de los glaciares día y noche para prevenir catástrofes
El colapso de masa de hielo en la frontera entre Nepal y China activó la vigilancia continua en cuencas de alto riesgo expuestas a crecidas repentinas

La ingeniera Dechen Peldon hablando sobre el estado del nivel del agua en las instalaciones de alerta de emergencia, situadas en la región de Wangdue Phodrang, en Bután.
Lo que debes saber
- Vigilancia continua: Un equipo vigila las 24 horas del día los lagos glaciares para evitar catástrofes.
- Lagos de riesgo: Bután posee más de 600 lagos glaciares, de los cuales 17 se consideran peligrosos.
- Población expuesta: El 70% de las localidades de Bután se encuentran situadas a las orillas de los ríos.
En una sala de control situada al este de la capital de Bután, un equipo trabaja las 24 horas del día para vigilar el deshielo de los glaciares de este país del Himalaya con el fin de prevenir posibles catástrofes.
El devastador alud del 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China, provocado por el colapso de un glaciar, ha aumentado la preocupación por los riesgos que plantean los más de 600 lagos glaciares de Bután. Diecisiete de ellos se consideran potencialmente peligrosos.
El deshielo acelerado de los glaciares, debido al calentamiento global, da lugar a la formación de estos lagos. El agua queda retenida por el hielo o por la acumulación de escombros en lugar de fluir hacia los ríos.
Si estas presas naturales se rompen, grandes cantidades de agua pueden soltarse y provocar inundaciones devastadoras corriente abajo.
Vigilancia y tecnología
- Red de control: El centro de alerta creado en 2011 monitorea sensores de nivel en tiempo real.
- Sistema de alarma: Sirenas automáticas se activan al detectar variaciones de riesgo en el agua.
- Prevención de colapso: En 2008 se ensanchó un canal en Thorthormi para bajar cinco metros el lago.
En Bután, un reino con menos de 800.000 habitantes, la amenaza se hizo realidad en 1994, cuando un "desbordamiento repentino de un lago glaciar" causó 21 muertos a lo largo del río Punatsangchhu, también conocido como Sankosh.
Ahora, desde que el glaciar Thorthormi se convirtió en un lago "debemos redoblar nuestra vigilancia", explica Dechen Peldon, ingeniera del centro de alerta GLOF.
Este servicio se encuentra en la región de Wangdue Phodrang, al este de la capital, Timbu.
Desde su creación en 2011, supervisa una red de sensores que controla las variaciones en el nivel de los lagos glaciares y de los cursos de agua. Cuenta con sirenas para alertar a la población en caso de peligro.

El colapso glaciar evidencia la alta vulnerabilidad de la cordillera ante el cambio climático.
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Algunos de los lagos más vigilados se encuentran en el nacimiento de un curso de agua que desemboca en el Punatsangchhu.
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En esta región, el deshielo de cuatro glaciares ha dado lugar a la formación de lagos glaciares. Dos de ellos solo están separados por un frágil dique de escombros.
En el peor de los casos, la rotura de esta presa liberaría unos 53 millones de metros cúbicos de agua río abajo. La población de la zona solo tendría unos minutos para ponerse a salvo.
Las sirenas instaladas cerca de los lagos glaciares se activan automáticamente en cuanto las variaciones del nivel del agua indican un riesgo de rotura.
Riesgos climáticos y datos de derretimiento
- Lagos amenazantes: Bután cuenta con más de 600 lagos glaciares y 17 son potencialmente peligrosos.
- Pérdida de masa: Los glaciares pequeños de la región retroceden entre 12 y 16 metros por año.
- Antecedente trágico: Un desbordamiento repentino en el río Punatsangchhu causó 21 muertos en 1994.
Desde la catástrofe que asoló Nepal y China, la ingeniera reconoce estar "más alerta que antes".
Su centro, junto con la agencia de gestión de catástrofes, lleva a cabo regularmente simulacros y campañas de información.
Pero Pushpa Karki, encargada de una cafetería situada cerca, dice que ni siquiera sabe qué sonido emite la alarma y asegura que "nunca ha participado en ningún simulacro".
"Hablan de que las áreas montañosas son propensas a inundaciones, así que somos prudentes. Pero no conozco el riesgo de inundaciones relacionadas con glaciares", declara esta treintañera a la AFP.
Como el 70% de las localidades de Bután se encuentran a orillas de ríos, las autoridades de este país, que se ha comprometido a mantener un balance de carbono negativo, toman medidas.

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Preocupante y triste
En 2008, el país inició un proyecto de varios años para excavar y ensanchar un canal desde el lago glaciar Thorthormi. Esto redujo gradualmente el nivel del lago en cinco metros y el riesgo de rotura de la presa.
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Pero el deshielo continuo ha vuelto a llenar el lago, y ahora los expertos intentan sacar agua, explicó Karma, el principal glaciólogo de Bután, que usa un solo nombre.
"Nuestros glaciares se derriten a un ritmo extremadamente alarmante", recuerda el experto del Centro Nacional de Hidrología y Meteorología de Timbu.
Los glaciares más grandes de Bután retroceden entre 30 y 35 metros al año y los más pequeños, entre 12 y 16 metros, precisa.
A Karma le preocupa y entristece a la vez. Recuerda cuando todavía podía escalar los glaciares. "Ahora es imposible", dice.
"El miedo y los riesgos a los que se enfrentan los habitantes de Bután no son culpa nuestra", subraya Karma, que hace "un llamamiento al resto del mundo para que asuma sus responsabilidades", tomando medidas contra el calentamiento global.