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Voluntarios canadienses corregiran la vista de 900 pacientes en Guayaquil
Por cuarta ocasión llegan a la ciudad 42 miembros de la Misión Médica de Santa Cruz. Son canadienses, vienen de Montreal. Y en coordinación con la Junta de Beneficencia de Guayaquil, promueven una campaña que busca corregir defectos visuales -a través

Por cuarta ocasión llegan a la ciudad 42 miembros de la Misión Médica de Santa Cruz. Son canadienses, vienen de Montreal. Y en coordinación con la Junta de Beneficencia de Guayaquil, promueven una campaña que busca corregir defectos visuales -a través de chequeos y entrega de lentes gratuitos- a personas de escasos recursos de Guayaquil.
Las gafas ópticas, como varios especialistas en más de una ocasión lo han dicho, permiten que vivamos con facilidad. Otorgan un sinfín de beneficios. Previenen y tratan a tiempo, por ejemplo, los problemas que ocasionan la pérdida de la capacidad visual y la ceguera, corrigen errores de refracción; contrarrestan los problemas de deslumbramiento y disminuyen la tensión y fatiga ocular.
Esta, una dolencia común que padecen grandes y chicos, a causa de la mala iluminación de los ambientes (escasa o excesiva), la polución ambiental y la excesiva utilización de pantallas (celulares, computadoras y televisores) que afectan nuestra visión tanto en el ámbito laboral como en el personal.
Por tanto, en esta ocasión los especialistas atenderán a un promedio de 900 personas, entre hombres, mujeres y niños. Chicos, sí, porque cada vez son más los infantes que se sientan muy cerca del pizarrón o escriben prácticamente pegados a la hoja porque sufren de miopía. No logran ver claramente de lejos. O bien, advierten los expertos, porque no pasan suficiente tiempo al aire libre o abusan de los dispositivos tecnológicos.
Al momento, la Junta de Beneficencia ya tiene asignado al grupo de individuos que serán examinados. Son pacientes del área de consulta externa de los cuatro hospitales de la entidad, y residentes del hogar del Corazón de Jesús, el hogar San José, la Sociedad Protectora de la Infancia, la fundación Girasol, entre otros.
La misión médica liderada por el padre Pierre Labine pertenece a una organización sin fines de lucro, conformada por un grupo de individuos laicos que trabajan en proyectos humanitarios con las Misiones Mundiales de los Padres Católicos de Santa Cruz.
La labor se desarrolla en el Instituto de Neurociencias de Guayaquil en el horario fijado previamente con el paciente. El servicio lo ofrecerán hasta mañana, iniciaron el pasado lunes. Optometristas, oftalmólogos y ópticos integran el grupo de profesionales que -minuciosamente y con equipos de última tecnología- dan la atención médica.
En años anteriores, los voluntarios ofrecieron un servicio similar a los canillitas de la Casa del Lotero y sus familiares en la ciudad. Allí se atendió también a pacientes que sufrían de glaucoma, cataratas, astigmatismo, pterigion y ojo seco. Un síndrome en el que se pierde o reduce la capacidad de producir lágrimas normales. Una dolencia común entre los oficinistas. DSZ