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La temperatura, el rival en Miami
“Tuve miedo de marearme, caer en la pista y perder el conocimiento”. Con esas palabras el tenista # 5 del mundo, Rafael Nadal, sintetizó ayer el ‘infierno’ que se vive en el Masters 1.000 de Miami producto de las altas temperaturas.

“Tuve miedo de marearme, caer en la pista y perder el conocimiento”. Con esas palabras el tenista # 5 del mundo, Rafael Nadal, sintetizó ayer el ‘infierno’ que se vive en el Masters 1.000 de Miami producto de las altas temperaturas.
El español, quien jugó el sábado pasado, sufrió un golpe de calor y abandonó su partido de debut ante el bosnio Damir Dzumhur con un 2-6, 6-4 y 3-0.
Y es que Miami está que arde, literalmente. Los 32 grados centígrados y una humedad del 65 % que se vive en estos días en Cayo Vizcaíno ha hecho que no solo Nadal se queje de la temperatura, sino que varios tenistas del circuito vean afectado su rendimiento.
Carla Suárez, # 6 del ranking mundial femenino, catalogó a Miami como “uno de los peores torneos” por la intensa temperatura.
“El calor me afecta muchísimo a nivel de estómago y la cabeza me ha molestado en los entrenamientos, y hemos hecho sesiones de una hora en vez de hora y media”, afirmó.
En la cancha lo dicho por Suárez no es difícil de comprender. Jugadores que se toman más tiempo de lo normal en los descansos, bolsas de hielo, más toallas y más botellas de agua, acompañados con el ingreso de varios médicos para socorrer a los tenistas, son las constantes en estos días de una competencia a la que todavía le resta una semana y donde ya se ha puesto, incluso, ventiladores al lado de los protagonistas para calmar en algo la sofocación.
Dominic Thiem, Grigor Dimitrov y la misma reina mundial del tenis, Serena Williams, han sido vistos sentados recuperándose más tiempo de lo acostumbrado.
El torneo continúa y el mejor tenis en el segundo Masters 1.000 de la temporada se sigue desplegando con mucha fuerza, aunque con el fantasma de las altas temperaturas. De acuerdo al último servicio meteorológico de Estados Unidos, aún falta por sentirse más calor, ya que el termómetro puede estar rozando los 38 grados.