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Rodrigo Borja: “Ahora se necesita una buena imagen, no tesis ni propuestas”
Tiene una colección de fotografías en las paredes de su estudio. Es el repaso de su vida política y deportiva. En una de ellas está en Belgrado, durante la Conferencia de los Países No Alineados, en 1988. Él fue elegido representante de las Américas. R

Tiene una colección de fotografías en las paredes de su estudio. Es el repaso de su vida política y deportiva. En una de ellas está en Belgrado, durante la Conferencia de los Países No Alineados, en 1988. Él fue elegido representante de las Américas. Rodrigo Borja, expresidente de la República, habló con EXPRESO sobre la política -sin ser político- porque está retirado.
¿Cómo es la reconciliación ética con la política?
Ese fue uno de los principios de la ID. Hay mucha gente que cree que la política no debe estar sometida a la ética. Es un error criminal: si hay alguna actividad que debe estar sujeta a la moral es la política. Es una acción de la que dependen millones de personas.
¿Esto tiene relación con el pacto ético que propone el presidente Rafael Correa?
No tiene nada que ver. Lo que planteo es la subordinación de la acción política a las normas de la ética.
¿Cuáles son estas normas?
Honestidad en el manejo de los bienes públicos, la verdad en los discursos políticos y la transparencia en el empleo del dinero estatal.
¿Cómo debe manejar el Gobierno los fondos públicos?
Con absoluta transparencia.
¿Cuáles son las diferencias entre el socialismo democrático y el socialismo del siglo XXI?
No me pida una respuesta, estoy retirado de la política hace 15 años.
¿Los cambios estructurales pueden hacerse sin el respeto a las libertades individuales y a la libertad de expresión?
Esa es la tesis de la ID. Nuestro eslogan era: ‘Justicia social con libertad’.
¿Qué pasa si falta alguno de esos elementos?
Es una solución incompleta porque se da libertad pero sin respetar los derechos humanos en materia económica y social.
¿Cuáles son los modelos del Estado contemporáneo?
Solo hay dos: el democrático que otorga al pueblo la decisión última de los actos gubernativos. Y el autocrático, que los entrega a una sola persona.
La ID era un partido de masas. ¿Hay alguno así en Ecuador actualmente?
No existe. La ID fue un partido fundado en los barrios populares de todas las ciudades, en los sectores campesinos, en los pequeños poblados de la Amazonía, en la rada de los pescadores de la Costa. Es decir, fue un partido hecho con barro ecuatoriano, fundado abajo. Ese fue el secreto de su vitalidad y éxito.
¿Cómo son las nuevas generaciones ID?
Son jóvenes idealistas, bien preparados, con espíritu de sacrificio y convencidos de los ideales izquierdistas democráticos. Tengo mucha fe en ellos y en su éxito político.
¿Está retirado de la política, pero asistió al CNE para avalar a su expartido?
Fue un acto partidista, de lealtad con la organización. Quería expresarles eso a los jóvenes que obtuvieron cerca de 600.000 afiliados.
¿Las votaciones no deberían ser obligatorias?
El voto es obligatorio para romper la indiferencia de la gente.
¿Por qué los independientes no pueden participar en los comicios?
En un parque de Londres hay una tribuna para dar discursos. Allí hablan de diversos temas, pero les escuchan unas 40 personas. El individuo requiere de la fuerza de un partido para que sus opiniones sean escuchadas por el país.
¿El voto de los muy jóvenes podría ser una manipulación?
Ellos tienen libertad de votar por su propia visión de las cosas. La manipulación se puede hacer sobre las personas de cualquier edad.
¿Qué necesita una persona para ser candidato?
Ahora se necesita una buena imagen porque eso impone la videopolítica contemporánea. Ya no tesis ni propuestas.
Usted ha sido un político deportista. ¿A qué está dedicado?
Busqué otra forma de servir a los demás. Estuve escribiendo mi enciclopedia, que es consultada por 800.000 personas en el mundo. No he ido al cine, ni a ver a mis amigos.