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Los profanadores de tumbas, de nuevo
Cada cierto tiempo aparecen los comemuertos, es decir los profanadores de tumbas; ahora le tocó la desgracia a un pequeño cementerio de Montecristi (Manabí), donde no hay guardias ni cerramiento completo; se llevaron las osamentas de cuatro cadáveres. Montecristi ha tenido progreso, pero se olvidaron del cementerio, donde los muertos no disfrutan la paz. Los pueblos que descuidan sus cementerios deben estar alertas de los delincuentes que viajan en camionetas para dar el golpe, generalmente en las noches, no respetan a nadie ni le temen a los muertos; están curados de espanto; el pueblo los bautizó comemuertos desde 1941 cuando aparecieron en el Cementerio de Guayaquil.
Lic. César Burgos Flor