Actualidad
Mal consejo

El Gobierno nos pide a los ecuatorianos paciencia, que entendamos que esta es una crisis temporal, que pronto pasará, que el modelo económico aplicado en los últimos nueve años es el correcto, que no hay nada que corregir o rectificar, y nos recomienda que si tenemos problemas, reducción de ingresos o falta de recursos, hagamos lo mismo que está haciendo el país, endeudarse más, que usemos nuestras tarjetas de crédito.
Una persona que tiene dificultades económicas, lo primero que no paga es precisamente sus tarjetas de crédito; los bancos no esperan mucho tiempo, menos cuando se dan cuenta de que la situación no va a cambiar por sí sola, como parece que el Gobierno espera suceda con el país. Los bancos reaccionan rápido, lo primero que hacen ante una situación de no pago es cuidar que las cuentas no aumenten, suspenden la vigencia de las tarjetas impagas e inician las acciones de cobro, llegando incluso hasta las últimas consecuencias.
Cuando escuché tan mal consejo, entendí que se trataba de una desafortunada comparación, dicha seguramente sin mala intención. Lo que haya sido, todos sabemos que no es la verdadera solución, ni individualmente para los ecuatorianos que han perdido sus ingresos, ni tampoco colectivamente para el país.
La salida no es endeudarse más, por una sencilla razón, porque muy pronto no tendremos quién nos preste más, y porque ello no soluciona ni resuelve la situación. Todos sabemos que mayor endeudamiento para pagar deudas impagas o deudas atrasadas no es lo que conviene en una situación como la actual. Nadie presta para que su dinero sirva para pagar a otros, mientras el riesgo de que no le paguen a sí mismo tiende a aumentar.
El Ecuador debe encontrar verdaderas soluciones, ajustar sus cuentas, reducir sus gastos a un nivel acorde a su nueva situación. Mientras logra nuevos ingresos, debe procurar mayor inversión, implementar un nuevo modelo económico, restablecer la confianza y permitir un nuevo comenzar, igual como se hizo al inicio de siglo XXI, con la dolarización. Necesitamos inversiones en vez de mayor deuda, más confianza en vez de fomentar mayor desconcierto y división.
colaboradores@granasa.com.ec