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Maestros ecuatorianos
Quiero dirigirme a ustedes maestros, porque el 13 de abril, fecha de nacimiento del ilustre ambateño Juan Montalvo, se conmemoró el Día del Maestro Ecuatoriano.
Quien tenga conocimiento de algo puede enseñar. Si conoce un arte, oficio o ciencia puede dar clases; al tener facilidades para aquello puede ser instructor. Profesor es quien además utiliza metodología para hacerlo, pero maestro es aquel que teniendo todas las cualidades anteriormente descritas, tiene vocación y alma de educador; le pone corazón a su profesión, vive cuando se proyecta en las generaciones, formando estudiantes, y vibra existencialmente al ver cumplida su misión de vida.
He sostenido que quienes cambian las tizas por piedras y las aulas por calles, no son maestros, ni siquiera profesores, son simples tira-piedra y quema-llantas, gana-panes que actúan por intereses políticos y de grupo, queriendo imponer su dogmatismo e ideología, siempre en contra de los gobiernos.
Ya no existen esos grupos. Hay que reconocer que el Gobierno los ha exterminado, los ha desaparecido; ni siquiera les reconoce el derecho de asociación consagrado en la Constitución. Pero en su lugar, ha planificado y organizado una red de maestros por la revolución, con la única diferencia de ser miembros del partido de gobierno y no de oposición. No protestan en las calles porque consiguen todo lo que piden por acuerdos con las autoridades, como la reducción de la jornada laboral, aumento de remuneración y partidas para ser distribuidas entre sus simpatizantes, asignación de rectorados, entrega de edificios para sedes, etc.
Lo execrable de su misión es el concientizar y adoctrinar a la niñez y juventud para impulsar el programa de gobierno, adecuando la educación fiscal a los intereses del grupo político. Un maestro no hace eso, un maestro no politiza a los jóvenes y niños, ni hipoteca a las futuras generaciones al proyecto de un régimen. Cuando cambie el gobierno seguro serán oposición y volverán los tira-piedra, quema-llantas y gana-panes. Como dijera un expresidente: “Son la misma jeringa con distinto bitoque”.
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