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Legislar
Como parte del Estado ecuatoriano tenemos a la Asamblea Legislativa, conformada por ciudadanos pertenecientes a diferentes vertientes políticas, que de acuerdo a la última jornada electoral pasaron a conformarla.
Las funciones más importantes de ese cuerpo colegiado son las de legislar y fiscalizar. Lamentablemente, esta última función fue prácticamente borrada del panorama político debido a lo cual bien podríamos afirmar que no hubo fiscalización alguna, lo que permitió una serie de irregularidades en el manejo de la cosa pública, que a vista y paciencia de toda la ciudadanía, pasaron totalmente desapercibidas, quedando en la impunidad absoluta.
En cuanto a la promulgación de leyes, estas no pueden ser la resultante de un permanente enfrentamiento mental, legal, comportacional o social entre quienes integran la Asamblea, en función de sus respectivas banderías políticas. El éxito de una gestión de carácter legislativo es el de construir leyes con la suficiente apertura mental para darles el toque cosmopolita que necesitan, gracias al cual puedan satisfacer a todos cuantos estarán sujetos a la égida de ellas.
Resulta primordial que la Asamblea Nacional, lejos de pretender aprobar en segunda instancia el Código Orgánico de Salud, lo abra a una consulta lo más amplia posible para corregir los grandes errores que ha incorporado en él, con el fin de que este deje de ser un instrumento miserable, aplastante y opresivo en contra de un gremio -la clase médica-, que desde los albores de la humanidad se ha entregado con conocimientos, responsabilidad, sacrificios múltiples y un verdadero afán de servicio, a brindar su contingente en beneficio de la salud de todos aquellos que por diversas circunstancias tiene la obligación de atender.
Las leyes deben regular y conducir a un determinado sector con profesionalismo, solvencia y aplomo, libres de toda consigna o deseos de venganza que las transformen en mamotretos legales que carecen del equilibrio necesario y dejan de inspirar respeto a quienes deberán ser dirigidos, controlados o juzgados por ellas.
Y sigo andando...