
Flacos por fuera, gordos por dentro
Comen de todo y no suben ni una libra. Aquello, por supuesto, despierta la envidia de muchos. Pero detrás de esa apariencia se esconden más problemas de los que cree. Incluso más de los que puede tener alguien con evidente sobrepeso.
Comen de todo y no suben ni una libra. Aquello, por supuesto, despierta la envidia de muchos. Pero detrás de esa apariencia se esconden más problemas de los que cree. Incluso más de los que puede tener alguien con evidente sobrepeso.
Ellos no son flacos, son gordiflacos, fofisanos o, como se los conoce en inglés, los Tofi (Thin outside, fat inside, o lo que es lo mismo: delgados por fuera y gordos por dentro).
Y es que mientras en una persona obesa, esos excesos de grasa se distribuyen por todas partes; en el delgado se acumulan en los órganos o en las arterias. Esa grasa visceral puede derivar en enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y otros tantos males.
Así que no se deje llevar por lo que le dice la báscula. Puede ser que su peso sea el adecuado para su estatura, pero que, por dentro, esté enfermo.
Si es hombre, la principal señal será esa apariencia de embarazado. Si es mujer, fíjese si tiene figura de manzana (brazos y piernas delgados y abdomen prominente). Las probabilidades de almacenar grasa visceral son más altas. Aunque no por ser del biotipo pera (con cintura marcada y caderas y piernas anchas) se salva de ser parte de los gordiflacos.
Un estudio del Imperial College de Londres reveló que un alto porcentaje de la población considerada delgada, posee una elevada cantidad de grasa visceral y esta es la más peligrosa para la salud. Ellos realizaron el mapa de grasa corporal, mediante resonancia magnética a 800 personas y el resultado mostró que el 45 % de las mujeres y el 60 % de los hombres que tenían un IMC (Índice de Masa Corporal) normal, presentaban un exceso de grasa interna. Así que ¡cuidado con ser un fofisano o un gordiflaco!