Actualidad
Lo que se espera de este ano
Cada inicio de año no solo es como un renacer sino, un tiempo de esperanza. Por eso debe comenzar con una seria y rigurosa reflexión de la vida y accionar de sus actores individuales y colectivos. Esto obliga a ir más allá de las personas y las organizaciones. Se requiere partir de un inventario y revisión de aspectos negativos y positivos. Luego, es necesario enumerar y comprender cuáles son los principales problemas, tareas y objetivos que le esperan a la sociedad y a la ciudadanía.
El 2018 seguirá cargando con los efectos de la crisis económica, fiscal, presupuestaria y del sobreendeudamiento, cuanto del proceso de haber pignorado el petróleo hasta el 2024, pues no se ve en el horizonte una efectiva política anticrisis y reactivadora de la economía. Aún no se acepta que el modelo de la década pasada fracasó. Por eso se debe buscar y diseñar un modelo diferente, alejado del estatista y fiscalista anterior, ya que el desempleo ronda los hogares de las familias.
En lo social, es cierto que las políticas básicas para atenuar la pobreza y exclusión no pueden ser cortadas abruptamente. Pero tampoco se puede seguir con el paternalismo de un Estado dadivoso que ya no tiene los recursos necesarios para repartir la riqueza que él no crea.
La inseguridad no puede continuar. Es necesario que se atienda con prontitud y eficacia la demanda ciudadana. Los niveles delincuenciales de sicariato, macro y microtráfico, así como el robo y asalto a personas, en calles y casas, se deben enfrentar con firmeza, puesto que la seguridad es una garantía que debe dar el Estado a la ciudadanía.
En lo político será un año decisivo. Aunque no es de elecciones de autoridades, se decidirán cosas importantes. También se deben introducir correctivos para terminar con todo lo negativo que se ha hecho en este ámbito y que ha dado lugar a los altos niveles de corrupción. El país espera no solo el pronunciamiento positivo en la consulta de febrero sino además que se recuperen la ética y el buen tratamiento a las diferencias y contradicciones que se dan entre los actores.
Se espera que el 2018 no sea un año de promesas ni demagogia y que el diálogo siga, pero traducido en soluciones concretas. Caso contrario, la ciudadanía creerá lo que se dijo de este: que era “solo para entretener” a opositores y descontentos.