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Un ejemplo del espiritu olimpico
El Centro de Tenis fue testigo del gran ejemplo del espíritu olímpico. Mientras el argentino Juan Martín del Potro lloraba de felicidad, el serbio Novak Djokovic lo hacía por decepción y frustración.

El Centro de Tenis fue testigo del gran ejemplo del espíritu olímpico. Mientras el argentino Juan Martín del Potro lloraba de felicidad, el serbio Novak Djokovic lo hacía por decepción y frustración.
Del Potro, que se afana por recuperar el tiempo perdido a causa de una lesión de muñeca, dio la gran sorpresa del torneo de tenis de Río 2016 al eliminar al primer favorito, al número uno del mundo, por 7-6 (4) y 7-6 (2).
El argentino (141 en el ranking mundo) también le privó al serbio del bronce olímpico en Londres 2012.
Mientras que del Potro tiraba emocionado pelotitas hacia lo más alto de dos sectores del estadio, Djokovic se desarmaba por su frustración. No pudo contener el llanto antes de ingresar a los vestuarios, una escena que conmovió al planeta.
“Es una de las derrotas más duras de mi vida, de mi carrera. Es una decepción. Es dura. No es fácil de asimilar. No es la primera vez que pierdo un partido, pero este torneo es especial”, expresó.
En cambio, un feliz Juan Martín del Potro dijo que volver a jugar contra el mejor del mundo y ganarle, significa un triunfo que “lo pongo en el podio de mi carrera”.
“En Wimbledon a mí me tocó llorar de tristeza y él estaba muy feliz por la victoria. Novak es un gran campeón, un gran amigo desde hace mucho tiempo del circuito. Sé lo importante que eran para él los Juegos Olímpicos, buscaba la medalla dorada. Pero también sabe el esfuerzo que he hecho”, contó.
Del Potro volvió ayer a la competencia y superó 6-3, 1-6 y 6-3 al portugués Joao Sousa. En octavos de final espera al japonés Taro Daniel.