Actualidad
La dictadura brutal
No ha causado sorpresa, pero sí indignación, la actitud asumida por ese Maduro que infama a un noble pueblo y a una historia en la que tienen sitios preferente los libertadores Simón Bolívar y Antonio José de Sucre (honrados en nuestro país con verdadera unción), al perseguir con métodos burdamente totalitarios a una visita de ciudadanos ecuatorianos, todos ellos de significativa presencia en los entes públicos del Ecuador, en la Asamblea especialmente. Esta Asamblea que, lamentablemente, está presidida por una persona que a más de mencionar las heces para alimento de los ricos, ha permitido que dicho órgano se convierta en buzón para que se depositen las consignas del Ejecutivo, a cuyo titular han tratado de convertir en el símbolo de la Patria Total, cuando no es nada más que un depositario de la voluntad popular que ya ha sufrido los avatares de su incursión indebida en los procesos electorales, principalmente en la capital de la República, y también en las capitales provinciales, en todas las cuales recibió el rechazo mayoritario de los ciudadanos.
Pero además, sorprende la débil postura de la Cancillería, que habrá recibido instrucciones para soslayar, como Pilatos, su deber frente a unos ciudadanos de su país, perseguidos injustamente por una dictadura implacable que tiene a su pueblo en el hambre y la esclavitud, y que rechaza las voces que en el orbe entero claman por la necesidad de su relevo constitucional, mediante la realización del plebiscito revocatorio.
Todo fue injusto y torpe, pues esos visitantes no hicieron otra cosa que conversar con dirigentes de la mayoritaria oposición venezolana, sin ni siquiera hacer un pronunciamiento público, respetando su condición de ciudadanos extranjeros en un país agobiado por la satrapía que niega a sus compatriotas, como en los viejos tiempos de los peores emperadores romanos, el agua, el fuego y la sal para obligarlos al ostracismo, como ha ocurrido ya con millares de venezolanos que han roto el muro de violencia levantado en las fronteras, que no ha podido detener, sin embargo, lo que aparece como una estampida en busca de pan y libertad.
haroc@granasa.com.ec