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Colitis: controle sus emociones y lo que come

¿Se ha dado cuenta de que cuando enfrenta una crisis sentimental no solo sufre su corazón sino también su intestino? Y no ocurre únicamente en esas circunstancias.

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¿Se ha dado cuenta de que cuando enfrenta una crisis sentimental no solo sufre su corazón sino también su intestino? Y no ocurre únicamente en esas circunstancias. Si sus bolsillos están vacíos o si enfrenta problemas laborales, es muy probable que su colon concentre esas emociones.

Por eso, los especialistas aseguran que en tiempo de crisis económicas hay que tener cuidado con la colitis (inflamación del colon). Mucho más a pocos meses de terminar el año, en que las personas comienzan a preocuparse por cómo solventarán los gastos de la época, peor aún si están desempleadas y con deudas.

No es un problema grave, pero sí muy molesto que lo convierte incluso en una causa de ausentismo laboral. ¿Por qué? Porque provoca diarreas en unos casos y, en otros, estreñimiento. O ambos. Los dolores también lo limitan. El problema es que suele confundirse con otras enfermedades como gastritis o hemorroides, pues con esta última tiene en común la expulsión de sangre por el recto.

Moisés Castro, especialista en medicina laboral y presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Seguridad y Salud Ocupacional (SESO), se refiere no solo a quienes faltan a su trabajo por este problema de salud, sino a los que aún asistiendo, tienen un rendimiento bajo como consecuencia de su enfermedad. “Como expulsan sangre, pueden tener un problema de anemia y eso lleva a una falta de concentración”, explica.

Fíjese si el trabajo no es el detonante. Un ambiente estresante o una mala organización de sus labores, podrían llevarlo a un estrés que derivaría en enfermedades como esta. A la gente le hace falta relajarse, coinciden los especialistas, y dejar por un momento esa conectividad en redes para darse un descanso.

Pero hay que observar también las otras señales que indicarían que algo pasa, como los cólicos, fiebre, dolor rectal, gases intestinales abundantes, fatiga, deshidratación y pérdida de peso sin causa aparente.

Sucede mucho que ese estrés se manifiesta en una desesperación por comer y allí se agregan precisamente esos alimentos que terminan por agravar el cuadro, como el consumo de alimentos ricos en grasa o muy picantes.

María José Falquez, chef de cocina saludable, conoce de cerca el problema porque lo vivió. “Me ayudó mucho y en corto tiempo dejé los lácteos y gluten fuera de mi menú diario, ya que descubrí que aun consumiendo las versiones ‘light’ o ‘integral’, igual me causaban malestares”, dice.

¿Y los nutrientes que estos generan? Los sustituyó por leches vegetales como quinua, amaranto y avena. El gluten de trigo en pastas, galletas, pan y cereales de caja, los cambió por desayunos con verde, maduro, yuca, camote y, ocasionalmente, maíz.

Su preparación en esta rama nutricional le permitió saber que productos procesados como embutidos, enlatados, enfundados, jugos y bebidas artificiales, agravan los síntomas. Sacarlos de su dieta, hizo que no volviera a presentar esas molestias que limitaban sus actividades.

Reconoce que para quienes no acostumbran a comer vegetales, les cuesta incluirlos en su día a día. Por eso sugiere comerlos entre crudos y cocidos al vapor con cada comida, como mínimo tres cuartas partes del plato hasta llegar a la mitad, que es la cantidad ideal. “Es una tarea difícil al principio, pero al ver los resultados de disminución de los síntomas, el hábito se queda”, indica.

Y, por supuesto, como en muchas enfermedades, la genética juega un papel importante.

Gía Crespo, médica especialista en nutrición clínica y directora de Genovive Ecuador, se capacitó en una novedad mundial dentro de su rama: el impacto que tienen los genes a nivel alimenticio. “Pero, sin duda, hay que recalcar que es una enfermedad en la que juegan muchos factores”, explica.

Lo mejor, asegura esta profesional que estudió en España, es llevar una alimentación equilibrada, sin descuidar el consumo de agua, que ayuda a una buena digestión. Además, aunque esta inflamación del colon tiene como sus principales causantes al estrés y al consumo de ciertos alimentos, hay otras situaciones que interfieren (ver recuadros). Vea qué se lo está detonando.

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