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La ciudadela 9 de Octubre se arma con consejos barriales
Uno de los problemas que mantiene en zozobra a los moradores de la ciudadela 9 de Octubre, ubicada en el sur de la ciudad, es la inseguridad que se ha desplegado en los últimos años.

Uno de los problemas que mantiene en zozobra a los moradores de la ciudadela 9 de Octubre, ubicada en el sur de la ciudad, es la inseguridad que se ha desplegado en los últimos años.
En esta ciudadela, creada hace más de 55 años, se registran a diario robos de accesorios a vehículos, asaltos a personas a todas horas y peleas estudiantiles. Los moradores se han unido, en diferentes manzanas, para formar consejos barriales que trabajarán por el bienestar y cuidado del sector.
Esta idea nació hace siete meses, luego de que un periodista fuera asesinado con un disparo cuando un antisocial le arrebató el teléfono celular.
“Teníamos que unirnos para hacer escuchar nuestra voz y para planificar las acciones a tomar para devolverle la tranquilidad a esta ciudadela”, indica Rubén Tomalá, miembro de uno de los cinco consejos barriales conformados. No obstante, lamenta que no todos los vecinos quieran trabajar por esta causa y que la labor que ejecuta frecuentemente la Policía, con sus rondas y operativos, no surtan los efectos deseados.
“Los antisociales tienen medido el trabajo de los uniformados. Mientras los policías patrullan por una manzana, los delincuentes están haciendo de las suyas por otro lado”, comenta María Becerra, quien habita hace 16 años en el sector y hace dos semanas estuvo a punto de perder a su hija, quien recibió una golpiza de dos ladrones que le arrebataron sus pertenencias.
Los vecinos identifican como zona peligrosa el cuadrante entre las calles Primera y Sexta y las avenidas Tercera y Sexta, un área de 16 manzanas.
“Los ladrones llegan en motos, carros o en bicicletas para robar y acechar a potenciales víctimas que transitan por estas calles desoladas”, dice Martha Espinoza, quien habita hace 20 años en el sector y hace 15 días le robaron la memoria de su vehículo que estaba parqueado al pie de su vivienda, en la Calle Tercera y Avenida Quinta.
Aunque la Policía ahora evidencia más presencia en la ciudadela, los asaltos no cesan.
Así lo corrobora Manuel Pomaina, propietario de una tienda ubicada a pocas cuadras de una Comisaría y de una Unidad de Policía Comunitaria (UPC), que en los últimos seis meses ha sufrido dos robos. “Los delincuentes amenazan a los clientes y se les llevan los productos adquiridos y el dinero. Luego se van muy campantes en sus motos”.
La ciudadela tiene iglesia, colegios y pequeños negocios establecidos usualmente afuera de las casas.
En la mayoría de las manzanas hay guardianes que, por $ 20 semanales, hacen rondas y cuidan las villas. “Pero no podemos enfrentarnos a los delincuentes porque ellos andan armados y nosotros solo tenemos un palo para defendernos”, narra Adolfo Soledispa, uno de los guardianes de la Avenida Séptima.
Uniformados encargados de la UPC mencionan que el patrullaje en la zona es permanente, pero citan que hay poca acogida de la comunidad de los sistemas gratuitos como el botón de seguridad que ellos promocionan con frecuencia.
Rómulo Santos, presidente de otro de los consejos barriales de la ciudadela, está coordinando acciones para dirigirse a la Gobernación del Guayas con la finalidad de solicitar mayor presencia policial, en pro de una intervención integral de la ciudadela.
Los moradores coinciden que a los problemas de la inseguridad se suman otros como: la presencia de vendedores de drogas en los alrededores de los dos colegios que hay en el sector, parques llenos de maleza y con juegos infantiles deteriorados, calles en mal estado que requieren asfaltado, falta de luminarias en los callejones, etc.