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Cientos de desaparecidos tras naufragio en costas griegas
Las aguas del Mediterráneo devolvieron a playas del oeste de Libia los cadáveres de 117 migrantes.

Las aguas del Mediterráneo devolvieron a playas del oeste de Libia los cadáveres de 117 migrantes, presumiblemente víctimas de dos naufragios masivos ocurridos la semana pasada en la zona. Mientras, el hundimiento al sur de la isla de Creta de un barco con 700 personas a bordo ha dejado cientos de desaparecidos.
La guardia costera griega ha logrado rescatar a 340 víctimas, así como nueve cadáveres. Ambos siniestros confirman la mortal tendencia al alza de 2016. En lo que va del año han muerto en el Mediterráneo 2.510 migrantes, frente a 1.855 en el mismo periodo de 2015.
Tras el cierre de la ruta del Egeo oriental por el acuerdo UE-Turquía, el pasado 20 de marzo, la llegada del buen tiempo ha reactivado la tradicional ruta del Mediterráneo central, con salidas desde Libia, pero también desde Egipto.
Las embarcaciones suelen ir atestadas, a menudo con 600 pasajeros o más, y son remolcadas a veces por barcos pesqueros que comprometen su flotabilidad, según datos recopilados a partir del relato de supervivientes por Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados.
La inminencia del mes sagrado de Ramadán estaría acelerando la salida de migrantes, apunta la agencia para intentar explicar por qué en los últimos días se han multiplicado los siniestros.
“Durante los últimos meses, la mayoría de migrantes rescatados son de origen subsahariano. Hay pocos refugiados sirios, ya que se ha endurecido la política de visados de Libia y sus países vecinos”, explica Mohamed Elshabik, coordinador de emergencia de la ONG Médicos Sin Fronteras en Zarzis, ciudad tunecina situada a 40 kilómetros de la frontera libia. Las declaraciones de Elshabik confirmarían, pues, que Libia no se ha convertido en paso alternativo para los sirios, iraquíes o afganos que hasta el 20 de marzo llegaban a Europa desde Turquía.
El siniestro es el tercero que se produce esta semana en la ruta que conecta el norte de África y Creta. Los dos barcos anteriores tenían como destino Italia. Solo dos meses después de su entrada en vigor, el pacto migratorio funciona al ralentí, con escasas devoluciones de “migrantes irregulares” (así los denomina el acuerdo) a Turquía. El tribunal de apelaciones griego ha dado por buenos 30 recursos de refugiados que habían visto denegada su solicitud de asilo, y rechazado solo dos.
Más exitosa ha resultado la radical disminución en el número de llegadas (un 85 % menos) a las islas griegas del noreste del Egeo por la misión de la OTAN, la europea Frontex y los guardacostas de Grecia y Turquía: de las 2.174 llegadas diarias registradas en enero, en mayo solo se contabilizaron 47 de promedio.
Pero los refugiados siguen llegando. Y para burlar la vigilancia marítima intentan nuevas rutas, como demuestra el caso del barco con una treintena de refugiados rescatado esta semana ante la isla griega de Lefkada, en el mar Jónico (frente a Italia); una especie de reedición, pero en peores embarcaciones y condiciones, de la ruta regular de ferris entre Patras y puertos italianos que seguían irregularmente los inmigrantes en los años noventa. A la isla de Creta han llegado unos 220 refugiados en los últimos meses.
Para el rescate se utilizaron tres barcos y una nave de la guardia costera, que apoyados por dos helicópteros participaban en las operaciones de rescate, en una zona situada entre las aguas griegas y egipcias.
Según la policía portuaria, 242 de ellos serán trasladados a Italia y 75 a Puerto Said, en Egipto, en función del derecho marítimo que rige los salvamentos. El destino de los otros migrantes rescatados no fue precisado. El barco de 25 metros de eslora fue detectado, medio hundido, durante la noche por otra embarcación.