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Chaticidio
La injerencia del Ejecutivo en todos los poderes del Estado durante la administración de Correa nunca estuvo en duda, sin embargo, para fines legales, siempre es necesaria la prueba con el propósito de obtener una decisión judicial técnica y contundente.
Con los modernos sistemas de comunicación, los intercambios de instrucciones de la época han quedado plasmados como prueba de la directa intromisión del Ejecutivo en diversos temas. En algunos mensajes incluso adelantaban el destino que les tocaría vivir y premonitoriamente se veían tras las rejas, pues ellos sabían lo que habían hecho y lo que les podría costar. Tremendo poder del que gozaban, que con un par de dedos y mediante chats manipularan a la justicia, dispusieran la entrega de dinero, la asignación de cargos y una retahíla de concesiones de toda índole. Con seguridad las víctimas de los casos judiciales, donde abiertamente se manipuló la justicia, repetirán contra el Estado y este a su vez contra los funcionarios responsables de estos hechos delictivos.
Lo que sentíamos una buena parte de ecuatorianos está probado: Ecuador vivía en una dictadura disfrazada de democracia, que mantenía todos los poderes del Estado sometidos bajo los designios del caudillo. Es grotesca la manera en que abusaron del poder, ejerciéndolo a su antojo para utilizar cualquier herramienta o instrumento disponible que les resultara conveniente para lograr su cometido. No tuvieron pudor para hacer tabla rasa de las leyes, llegando incluso a crearlas a la medida, con el objeto de atacar selectivamente a sus objetivos políticos.
El pez por su boca muere y, en este caso, los peces gordos han comenzado a caer no por abrir su boca para atiborrarse de carnada, sino más bien enredados en una maraña de chats, anotaciones de cuadernos, registros de computadoras y delaciones que han puesto al descubierto gran parte de las atrocidades cometidas durante el régimen de la década perdida.
Esperemos que todos estos ‘chaticidas’ de la década pasada terminen donde merecen, tras las rejas y no solo con arresto domiciliario.