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Cae el petroleo
Desde este espacio mantenemos una vigilia permanente sobre los temas petroleros. Lo hacemos porque el bienestar de los ecuatorianos depende en buena parte de lo que ocurre con este producto estratégico, y de las veleidades de un mercado que, simplemente, no podemos controlar.
Hace pocas semanas reportábamos que los precios del crudo habían hallado un nivel de sustentación por encima de los $ 50 por barril y que el crudo de Texas, nuestro referente, había alcanzado los $ 53 por barril, impulsado por los recortes a la producción originados en el acuerdo de la OPEP del mes de noviembre pasado.
Pero esta semana cambió la tendencia y el precio del WTI descendió por debajo del soporte establecido, dando razón a pensar que las presiones hacia la baja se tornan, una vez más, dominantes.
Repsol, la petrolera española, anunció el hallazgo de reservas por 1.200 millones de barriles, configurando así el mayor descubrimiento de épocas recientes, en el norte de Alaska. Se trata de crudo liviano que alimentará el enorme apetito del mercado americano.
La política americana en materia de aprovisionamiento de hidrocarburos es determinante de los precios, pues se trata del mayor consumidor, y ahora del mayor productor de petróleo; su objetivo estratégico es el de desprenderse de cualquier dependencia que exista respecto del crudo importado. Con una administración cuyos planteamientos son inequívocos respecto del apoyo a la iniciativa privada, la exploración y producción de petróleo de esquisto continuará incrementándose, una vez que quedó demostrado que la industria está en capacidad de aguantar el embate de la caída de los mercados del crudo.
Finalmente, la noticia de que los inventarios en las reservas estratégicas americanas han subido a su nivel más alto (de 528,4 millones de barriles) constituye otro de los impulsores de la baja en el precio.
Para el Ecuador, la noticia tiene un efecto adicional, cual es del fortalecimiento del dólar, y la necesidad que surge de contar con la política pro-producción requerida para defender la posición del país en los mercados externos.
Lo acontecido es otra clara muestra de ensayo de los cambios irreversibles que determinarán el futuro de la economía ecuatoriana, una vez transcurrida la era petrolera.