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Aclaraciones
Los queridos lectores de Diario EXPRESO merecen conocer los hechos frente a diversas situaciones y en atención a esto, me voy a permitir aclarar todo lo necesario relacionado con una imagen que se publicitó en las redes sociales, en la que se observaba a una persona que habiendo adquirido un medicamento, abrió una y varias cápsulas del mismo, aparentemente vacías.
Una posterior explicación sostuvo que dentro de la cápsula se encontraba, bajo la forma de gel, un medicamento adherido a sus paredes; ante esto, haré las siguientes aclaraciones:
Jamás se puede envasar un medicamento cuya forma sea en líquido o gel, por cuanto, introducido en una cápsula dura, puede salirse por la unión de las dos partes de ella o puede alterar su pared, debido a la erosión del medicamento sobre sus paredes.
Todo líquido o gel debe ser envasado en una cápsula blanda, hecha con maquinaria apropiada, en donde se la llena y automáticamente se la sella, para evitar cualquier filtración.
El Registro Sanitario otorgado por la Arcsa estaba muy claro, pues decía que había que envasar el medicamento en cápsulas; parecería que en el laboratorio que se las elaboró, no hay químico-farmacéutico responsable o gerente de planta, por cuanto ellos debieron impedir la introducción de un líquido en una cápsula dura.
El Registro Sanitario menciona la existencia dentro de la cápsula de 265,43 miligramos de un excipiente, es decir, la sustancia con la que debería haberse mezclado el gel, cantidad perfectamente visible al ojo humano, y de la cápsula no cayó nada.
Resulta indispensable la implantación de un control posregistro amplio, permanente y rígido, para que una vez que un fármaco se esté comercializando, pueda hacérsele el control en cualquier momento a lo largo de su existencia útil.
Como un agregado, es importante conocer que el 32 % del monto total subastado se adjudicó a 3 proveedores con razones sociales diferentes, pero pertenecientes al mismo dueño (¿?).
Históricamente, el tiempo me dará la razón y llegado el momento, ojalá no hayan funestas consecuencias.
Y sigo andando...
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