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El 55 % del area total de La Puntilla esta utilizada
Aún existen zonas no desarrolladas en La Puntilla. Aproximadamente un 55% está ocupado con proyectos habitacionales y comerciales, el resto está en desarrollo.

Aún existen zonas no desarrolladas en La Puntilla. Aproximadamente un 55 % está ocupada con proyectos habitacionales y comerciales, el resto está en proceso. Así lo explica la directora de edificaciones del Municipio de Samborondón, Liliana Guerrero, quien acota que entre todas las urbanizaciones levantadas en el sector, unas 164, el 20 % corresponden a edificaciones multifamiliares.
Ella se refirió a un reporte que publicó ayer este Diario, basado en un estudio de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, que sostiene que hay una subutilización de los espacios comunales en las urbanizaciones cerradas; y la necesidad de que las ciudades crezcan de manera vertical.
Guerrero, arquitecta de profesión, indica que dentro de las ordenanzas municipales existen requerimientos para que las promotoras de vivienda presenten proyectos de acuerdo al uso de suelo y la densidad de este. En unos sectores se podrán levantar edificios hasta de once pisos, incluyendo la planta baja, como es el caso de la isla Mocolí; mientras que en otros, solo viviendas unifamiliares de dos plantas, acota la funcionaria.
Respecto a la utilización de los espacios comunales (parques, canchas, jardines y demás), explica que estos responden a la necesidad de los residentes y de cómo se desarrollen los proyectos.
“Aunque estas áreas son cedidas al Municipio (ACM), y llegado el momento será el Municipio que tenga que darles mantenimiento, no podemos exigir que sean abiertas al público por encontrarse en sitios privados, porque eso responde también al tema de seguridad”, dice Guerrero.
Es precisamente lo que cuestiona el estudio ejecutado por los investigadores de la Universidad Católica: que esos sitios reciben atención de parte de los gobiernos y de ellos no se beneficia un número mayor de ciudadanos. Además que el concepto de seguridad va adquiriendo una connotación distinta. “Se piensa que estar seguros es estar encerrados, en espacios amurallados; cuando son los ladrones los que deben estar presos”, indica Filiberto Viteri, uno de los realizadores del análisis.
El experto advierte también que con este modelo se invierte en infraestructura que no es aprovechada al máximo, pues los residentes no pasan mucho tiempo en las urbanizaciones; lo que genera además que el concepto de vecindad cambie.
Por ello insiste en que el crecimiento vertical es lo más sustentable para las ciudades.
Uno de sus colegas, Juan Carlos Bamba, quien desarrolló un análisis sobre la vivienda colectiva, aporta a que ese tipo de proyecto es más viable.
Y agrega que bien ejecutado es mejor para manejar el tema de servicios, de una ciudad no dispersa; de comunidad, y no tener urbanizaciones amuralladas como ciudadelas dormitorio.
Aunque Liliana Guerrero opina que, en el caso de La Puntilla, no se puede generalizar, porque responde al mercado y a las características de la zona y del suelo. KSG