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Dinamismo. La fachada de la torre es lo que más fotografían los turistas.miguel canales

Un encanto se esconde en las entrañas de la Torre Morisca

La ciudadanía admite que la estructura pasa desapercibida y desconocen que pueden recorrerla por dentro. Sugieren más difusión a esta joya de 92 años

Jueves soleado y sus manecillas marcan que ya pasó el mediodía. A sus pies, el dinamismo está protagonizado por vendedores ambulantes, guardias de seguridad y decenas de entusiasmados niños y adultos que se fotografían con la estatua de Juan Pueblo, sentada en una banca, pero ella pasa como otro monumento más que adorna al Malecón 2000: la Torre Morisca o también conocida como del Reloj.

Allí, en la intersección de 10 de Agosto y Malecón Simón Bolívar, se levanta esta joya arquitectónica de Guayaquil que hace pocos días cumplió 92 años de existencia. Sin embargo, pasaron las 13:00 y las fotografías de los visitantes solo fueron a su fachada, donde destaca su estilo árabe y tonos pasteles, pero nadie cruzó la puerta metálica para conocerla por dentro. Y los consultados por EXPRESO concordaron en que “desconocían” que podían ingresar.

Uno de ellos fue Samir Pullas, un joven guayaquileño que hasta se asombró al conocer que puede subir hasta el tercer piso de la torre y obtener, por ejemplo, una vista distinta del río Guayas o del Malecón 2000. “¡Primera vez que me entero de esto! La gente viene aquí sin saber, pues no hay suficiente información, por lo que le hace falta más publicidad en este tema”, sugirió.

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Él llegó acompañado a este punto turístico de la ciudad y espera que la próxima vez que la visite haya más difusión en el entorno, pues reconoce que así no solo se beneficiaría a que los extranjeros conozcan un poco más de este emblema porteño, sino a que los nacionales, subrayó, “conozcamos nuestra propia cultura”.

No es el único que piensa así. Doménica Reyes, de Quito, lamenta que pase “desapercibida” la entrada a la torre. Ella sostiene que esta es una de las razones por las que la mayoría de visitantes se detiene en la escultura de Juan Pueblo o en los jardines del área. “Da la cara a las rejas del malecón y así no se puede ver que está abierta, pero claro hace falta que se promuevan al menos visitas guiadas”, propone.

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Entorno. La estatua de Juan Pueblo está junto con la torre. miguel canales

Efectivamente, la puerta para acceder a ella está en el sentido hacia el cerco del Malecón 2000 y a unos centímetros está un letrero que señala que el ingreso es solo de jueves a sábado en el horario de 10:00 a 17:00.

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¿Pero cuál es el encanto que reposa en el interior de la torre? Al ingresar a ella se visualizan en las paredes fotografías antiguas de la estructura. Esa misma historia se percibe al subir los pequeños escalones metálicos, de color verde oscuro, mientras se observa a través de las pequeñas ventanas al manso Guayas o la extensión de la avenida Simón Bolívar, donde sobresale el edificio municipal o la Universidad de la Artes.

En la visita de EXPRESO se comunicó que se puede avanzar hasta el tercer piso, punto donde ‘saluda’ una parte del emblemático reloj. Se mueve y si se hace silencio, se puede oír a las manecillas.

De acuerdo con un comunicado del Cabildo, la torre data de 1931, pero su historia se remonta a la época colonial y fue inaugurada el 24 de mayo de 1931. “Ya en la década de los 30, el arquitecto Juan Antonio Orús Marinyá le dio a la torre el carácter morisco. Desde ese entonces la cúpula tiene detalles árabes”, explicó la entidad al dar a conocer que esta posee una campana de bronce, cuyo sonido se reanudó en 2013.

La torre es administrada por la Dirección de Cultura, por lo que se le preguntó si lleva un registro mensual o semanal de cuántas personas la conocen internamente y desde cuándo está abierta al público, pero hasta al cierre de este artículo no llegaron las respuestas. Tampoco contestó a la consulta de cuáles son los planes que tienen en torno a este punto emblemático de la ciudad.

En la llegada de la pandemia de la COVID-19, la Torre del Reloj cerró sus puertas por dos años y fue el 23 de mayo de 2022 que reabrió y fue entonces que la ciudadanía ya había solicitado que se ejecuten visitas o se promocione descubrir la torre.

Más que un emblema o marcar la hora, la esbelta estructura que se divisa a lo lejos de la calle 10 de Agosto o de la avenida Malecón Simón Bolívar, forma parte de la identidad de esta ciudad, cuya bandera flamea en su cúpula.