Un trato más humanizado en la atención médica

La sociedad logra avances en la equidad en los tratamientos. Poco a poco se va saldando la deuda.

10 sep 2019 / 00:01

En el mundo existen movimientos trabajando para lograr una equidad de género en la atención médica. Lo hacen para dar un vuelco a esa realidad que ha evidenciado la Organización Mundial de la Salud (OMS): la mitad de las mujeres del mundo tiene un acceso desigual en los tratamientos primarios.

Su lucha ha comenzado a dar frutos. Hay ahora una atención más humanizada. Un ejemplo es el parto, en el que se permite a la mujer decidir sobre la posición para dar a luz, acceden a ejercicios de relajación y a terapias del dolor.

Y ya no están solas. “Siempre estamos tratando de que el esposo también se involucre al momento del parto”, dice la gineco-obstetra Carmen Martínez, subespecializada en Fertilidad, Laparoscopia y Microcirugía y quien tiene una maestría en Gerencia de Salud.

Explica que poco a poco se ha visto además esa equidad en la forma de abordar los métodos para el control de la natalidad. Tradicionalmente, cuando una pareja no deseaba tener más hijos, decidía que la mujer se sometiera a una ligadura de las trompas. Era casi impensable que un hombre optara por una vasectomía. Eso ha ido cambiando.

Es una época en la que se busca mayor respeto al cuerpo de la mujer y en la que se intenta saldar esa deuda en la atención, para que no le sigan fallando en momentos como la adolescencia y la edad madura.

Rosa Elena Cepeda, psicóloga clínica con una maestría en Salud Mental, dice que actualmente tanto hombres como mujeres están más informados sobre salud y métodos de prevención, pero asegura que aún se debe hacer más. “Hay que reconocer las necesidades de cada género desde el punto de vista integral biopsicosocial”, indica la especialista.

Explica que aunque se hable de igualdad de género, hay que tener en cuenta que cada uno tiene sus propias características físicas que determinan diferentes necesidades y que hacia eso hay que apuntar en la atención. No hay que olvidar, por ejemplo, que aunque las mujeres viven más años, lo hacen con una peor salud.

El corazón

El infarto afecta con más frecuencia a los hombres, aunque hay un mayor índice de mortalidad en las mujeres (los riesgos aumentan con la llegada de la menopausia). Los síntomas en ambos son distintos.

El sexo

Las enfermedades de transmisión sexual afectan a ambos, pero en el sexo femenino su gravedad es mayor. Además, si hay embarazo, puede transmitirse al feto. Si no son tratadas, puede llegarse hasta la infertilidad.

Los dolores

La Fundación de la Cefalea asegura que las mujeres padecen de más dolores de cabeza crónicos y recurrentes. El estrés, la parte hormonal y el consumo de ciertos medicamentos son algunos de los detonantes.

Los huesos

La osteoporosis es el tipo más común de enfermedad ósea y afecta más a las mujeres, a partir de los 50 años. Eso hace que en ellas las fracturas se den con mayor frecuencia. Esta patología no presenta síntomas.

El cigarrillo

El tabaco produce más daños en el corazón de las mujeres que en el de los hombres. Los estudios indican además que a ellas les cuesta más dejar de fumar y sufren más estragos al intentarlo.

La depresión

Puede ocurrir a cualquier edad, pero las mujeres tienen casi el doble de probabilidades de ser diagnosticadas con depresión en comparación con los hombres. Influye la parte biológica y su entorno.

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