Riesgos laborales, una amenaza que muta y se expande

Los trabajadores se exponen a nuevos factores de riesgos de trabajo, que tienen que empezar a ser controlados.

26 nov 2018 / 00:00

La Organización Internacional de Trabajo dice que los países podrían llegar a perder hasta el 4 % del PIB si no previenen y controlan los riesgos laborales. En Ecuador, eso significaría cerca de 4.000 millones de dólares al año, un costo que no solo lo asume el Estado, sino las propias empresas.

Y esa posibilidad de pérdida amenaza cada vez más, en un mercado en el que la accidentabilidad ya no se mide a través del número de golpes y caídas que sufre un trabajador, sino mediante otros factores de riesgo en su entorno y que pueden terminar afectando su salud, su nivel de productividad y, por ende, la estabilidad de la empresa. ¿Qué pasa cuando una persona debe trabajar todo el día de pie o en una mala postura, o cuando a esta le invade la depresión o la tensión?

Se trata de riesgos que siempre han existido, pero a los que comúnmente poca o ninguna atención se presta. César Espinoza, catedrático de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) e investigador de este tema, explica que esto se da porque en el país aún existe la errada creencia de que la responsabilidad de dotar de seguridad a sus empleados recae solo en aquellas industrias donde se trabaja con maquinarias y hay mayor exposición. Él lo niega. Hoy en día, dice, hay una gran cantidad de personas que operan en áreas de servicio y comercio (ver gráfico) donde también surgen los riesgos ergonómicos (relacionados a las posturas físicas) y psicosociales (que afectan su estabilidad y el estado de ánimo), a los que hay que empezar a prestar mucha atención.

Espinoza, en representación de la UEES, dirigió en Guayaquil un proyecto encomendado por el Observatorio Ecuatoriano de Seguridad y Salud en el Trabajo, que busca medir la percepción que los trabajadores tienen sobre este tema. Pero los resultados que se obtuvieron a través de una encuesta aleatoria a 1.049 personas, y que fueron compartidos con EXPRESO, demuestran que esta percepción no es la mejor.

El 51 % de los encuestados dijeron tener que laborar de pie y el 24 % sentados; el 46 % están en la obligación de tener que hacer movimientos repetitivos. Condiciones que, a mediano y largo plazo, también generan enfermedades: lesiones de los músculos, los nervios, los ligamentos y los tendones, que pueden llegar a ser muy dolorosas e incapacitar a un empleado.

“¿Pero qué están haciendo las empresas para manejar estos riesgos?”, se pregunta Espinoza. El mismo cuestionamiento se hace para los problemas psicosociales, que también llegan a mermar la productividad de un trabajador. El 42 % de los encuestados trabajan con miedo a perder su empleo, el 41 % llevan una vida sedentaria y el 15 % están sufriendo de depresión, tensión y problemas emocionales, indica.

El Código de Trabajo y un Acuerdo Ministerial (aprobado el año pasado) obligan a las empresas a tener programas asociados a mitigar todo tipo de riesgos, pero no todas cumplen, dice John Villamil, jefe de Seguridad Industrial de Contecon, porque siguen creyendo que tratar este tema es incurrir en mayores gastos. “Pero si se compara cuál es el costo de un accidente laboral, respecto a la implementación de medidas de prevención, la relación es de 10 a 1. Es decir, invierto 1 en prevenir, pero los costos ocultos por una baja productividad son 10 veces lo que se está invirtiendo porque implica pérdida de eficiencia del trabajador, pérdida por las horas/hombre laboradas, reemplazo, horas de capacitación, pago de pólizas, indemnizaciones”.

El primer paso, recomienda, es conocer los aspectos que afectan a los trabajadores y en función de eso diseñar planes de acción que permitan trabajar con los colaboradores. “Y esto también es trabajar en motivación porque empiezan a ver que la organización se preocupa por ellos y empiezan a mejorar su nivel de productividad”.

Desconocimiento

Solo el 2 % de accidentes laborales se reporta

La tasa de enfermedades profesionales que deben reportarse al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) apenas alcanza el 2 %, de acuerdo con los expertos en este tema.

Esto porque la mayoría de las personas que tienen una enfermedad profesional, generalmente, tienden a no relacionar determinado mal con su ejercicio laboral.

Sin embargo, esta incidencia es frecuente, dice Federico Chang, médico ocupacional. Las patologías más frecuentes se relacionan a la condición ergonómica (posturas en el lugar de trabajo) o la repetición de movimientos. “Ponga a una persona ocho horas a seleccionar documentos y archivar y verá qué pasa”. También están los problemas psicosociológicos, que involucran desde el acoso laboral hasta la sobrecarga de trabajo. “Siempre han existido, pero ahora se están tomando en cuenta por su impacto. Generan muchas patologías, como problemas cardiovasculares, neurológicos, problemas de personalidad”.

Para saber

La encuesta

Esta se aplicó a 1.049 trabajadores afiliados a la Seguridad Social, en relación de dependencia, quienes debieron responder 79 preguntas. Un estudio parecido se efectuó en Quito.

Normas vigentes

Una empresa que tiene más de 10 trabajadores está obligada a tener un programa preventivo de riesgos psicosociales y para tratar otros problemas vinculados con el alcohol, droga y tabaquismo.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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