Sonia Manzano halla el humor en lo macabro

La autora publicó el libro ‘Trata de viejas’ - Los relatos discuten la soledad, la nostalgia y la muerte

01 mar 2015 / 00:11

Una mujer que no sabe a quién dirigirle su carta de suicidio, el fantasma de una prostituta de la ‘Belle Epoque’ y una joven reina de belleza son algunas de las protagonistas de ‘Trata de Viejas’, libro de relatos de la guayaquileña Sonia Manzano.

La autora, conocida por su larga trayectoria narrativa con obras como ‘Flujo Escarlata’, ‘Solo de vino a piano lento’ y ‘Espalda mordida por el humo’, empezó a escribir la obra, publicada por la editorial quiteña Eskeletra, hace seis años, tras ver cómo en la av. 9 de Octubre, un hombre recogía a tres mendigas.

“Se me ocurrió que el cuerpo sirve para todo. Para la trata de blancas, la trata de migrantes, y, obviamente, también para la trata de viejas”, dijo a EXPRESO.

Los diez relatos que conforman el libro, nueve cortos y uno mayor, que es también el que la da el nombre al libro, cuentan con una temática enfocada en lo lúgubre; la muerte, la soledad, la tragedia y la desesperanza.

Sin embargo, el humor negro facilita la asimilación del drama a lo largo de estas escalofriantes historias, que, contadas con cierta picardía narrativa, le da a los relatos un valor agregado; el de convertir situaciones difíciles en una oscura comedia para los lectores.

Manzano juega con el crimen para desacreditar la realidad, transformando, a través de este ejercicio, al lector en cómplice y encubridor de lo que acontece en la historia.

Esta táctica, también utilizada por el escritor ecuatoriano Pablo Palacio, convierte lo obsesivo, lo onírico y lo cruel en cómico, suplantando la realidad de las situaciones que deberían conmover al lector por lo absurdo.

La autora, quien es también pianista, emplea además un lenguaje ‘populachero’ y transcribe en los relatos versos de tangos, pasillos, vals, baladas y boleros, ofreciendo al lector una mayor conexión con el texto y proveyendo a este de un contexto vívido en el cual identificarse con lo leído y facilitar el flujo de lo dramático en el cuento.

Al igual que en sus libros anteriores, Manzano se centra en personajes femeninos, característica que define su literatura y que ella misma describe como ‘ginocéntrica’.

La autora establece que esta característica sumado a lo mórbido no es solo un buen eje narrativo, sino que también ayuda a poner en escena problemas reales que se ocultan bajo la tela de la sociedad.

“El humor es mi ‘sufrido caballo de batalla’, pero me sirve para exponer realidades a las que cerramos los ojos, historias de una naturaleza humana extraviada que preferimos no ver”, establece.

Añade que la obra fue publicada en la época en que “pisa las hojas” de su propio otoño, motivo por el que quiso narrar historias que hablaran de la vejez y de la soledad.

“Esta condición (la vejez) me permite conocer lo que siente la mujer cuando envejece, los cambios que se dan en el cuerpo y alma de la mujer ‘pos-menopaúsica’. La soledad es un visitante habitual, y no es por pecar de triste, sencillamente es una realidad inevitable”.

‘Trata de viejas’ concluye también con un dejo de tristeza.

El relato, con el mismo nombre de la obra, narra la trágica vida de una mujer provinciana que llega a la ciudad para cambiar su vida y cae en las redes de la prostitución como única alternativa de sobrevivencia, hasta que ya transformada prácticamente en un objeto por la implacable crueldad de la ancianidad, termina convirtiéndose en la pieza de un bien organizado sistema de mendicidad que sustituye al ‘chulo’ de la juventud del personaje y que concluye su vida de la misma forma en que la empezó, sometida a una prostitución permanente que, aún en el ocaso de su vida, se vale de su cuerpo para la supervivencia de otro. MTN-FCV

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