Padre Simón, el guardián de la educación en la Trinitaria

Hace 18 años arribó desde la India a la isla Trinitaria. Escuelas, colegios, centros médicos y de apoyo a la mujer son parte de su labor. Beneficia a más de 5.000 jóvenes.

15 nov 2018 / 00:00

La directora la llamó. María, una pequeña de solo 3 años, había sido expulsada. No fue por una mala relación con sus compañeros ni mucho menos un bajo rendimiento escolar. La razón era que los padres de los otros alumnos descubrieron su secreto. Ahora, ellos sabían que María era portadora del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH/SIDA).

Esta enfermedad también le había arrebatado a sus padres meses previos. Sola, vulnerable y con un diagnóstico que no superaba los seis meses más de vida, la niña fue entregada a un señor de tez morena, alto y de dulce sonrisa llamado Simón Kumar. Este hombre, que también es sacerdote, se compadeció de ella y decidió ser su ángel protector. Después de todo, no le quedaba mucho tiempo.

Sin embargo, María seguía creciendo y nuevamente corría el riesgo de revivir esta escena de discriminación. Por ello, este cura que hacía el rol de padre adoptivo se dio a la tarea de crear una escuela que acepte a todos, sin condiciones.

Desde entonces, han transcurrido 18 años en los que el padre Simón, perteneciente a la orden de los curas Somascos, ha logrado transformar la vida de los habitantes de la isla Trinitaria, a través de su labor a favor de la educación y salud de la niñez y la juventud de este sector. “Educamos para la vida y capacitamos para el trabajo. Vamos adelante en nuestra misión. Solo a través de la educación se crea un cambio”, señala.

En 2002 creó la fundación Kairos, y a través de ella otorgó más de 5.000 becas estudiantiles. Adicionalmente proporciona a diario almuerzos gratuitos a 150 jóvenes de escasos recursos.

A su larga obra se suma la creación de seis escuelas, dos colegios, un instituto de artes marciales, diez centros de capacitación, un centro médico escolar, un instituto para proteger a las mujeres víctimas de violencia, un espacio de pastoral juvenil, así como un centro social y psicológico gratuito.

Contra todo pronóstico, aquella pequeña que, según el doctor tan solo alcanzaría los tres años de edad, aprendió a caminar y reír en un ambiente sin discriminación. Incluso, a pesar de su enfermedad María continúa con vida y se ha propuesto continuar junto al padre Simón esta misión.

Campaña ‘Un millón de amigos’

Además de la entrega de donaciones económicas, el padre sostiene que su labor cuenta con el apoyo de profesionales que se ofrecen como voluntarios.

Según el padre Simón, sus logros son un reflejo de la colaboración y apoyo de aquellos donantes a los que él llama “amigos”. Incluso, se autodenomina ‘Amigo del millón’ en las redes sociales.

La iniciativa también goza del apoyo de varias instituciones y empresas privadas. El próximo 2 de diciembre se llevará a cabo un bingo para solventar su labor. El evento será en el Centro de Convenciones, a las 14:00.

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