Puso su sello en la medicina nacional

22 jun 2015 / 22:18

En la historia de la medicina ecuatoriana, el nombre de Teodoro Maldonado Carbo ocupa uno de esos espacios privilegiados. Fue el pionero en Urología en el país, maestro de varias generaciones, además de haber creado técnicas de cirugía gástrica y de llegar a destacarse como representante del país en congresos internacionales. Operó a más de 50.000 pacientes en los 49 años y medio de vida profesional.

Esa historia no quedó allí. Murió en 1961, pero tuvo una descendencia fructífera para la carrera. Su hijo, Teodoro Maldonado Riera, lejos de mostrarse opacado por ese legado, se sentía orgulloso. Y hoy, a sus 81 años, no se cansa de decir que tuvo a uno de los más grandes maestros del país. Por eso él también se esforzó por dar vida a otros momentos que marcaron a la profesión. Hizo el primer trasplante de riñón con donante cadavérico y además fue el creador del primer servicio de Cirugía Vascular en la ciudad, además de los de Endoscopia, Cirugía Cardíaca y de trasplantes renales. Y no solo eso. También fue pionero en el trasplante de células madre.

Cuando hacía medicina general, era de los que buscaba lo complicado. No le gustaban las cirugías sencillas. Quería arriesgarse con aquello que no se había visto antes.

La docencia también fue parte de sus labores. Ejerció como catedrático en las universidades de Guayaquil y Católica.

Si hay algo que destacan quienes lo conocen es su espíritu solidario. Por eso, junto a su esposa Beatriz Guevara Vernaza formó la fundación De corazón a corazón, de la que se habrán beneficiado unas 3.200 personas.

Llegar hasta ese sitial en el que está es más difícil de lo que parece. En el camino hubo trabas, pero las superó. Es de los que no desaprovecha las oportunidades. “Hay que saber tomar el tren cuando pasa”, dice satisfecho al hablar de sus 56 años como médico. Hace dos años se retiró de la carrera, aunque revela que no del todo. Familiares y pacientes de muchos años lo buscan y él no puede decirles que no. Y se sigue actualizando.

Decidió darse un tiempo para su familia. Quería compensarlos por esas épocas en que debieron hacer a un lado las vacaciones o las reuniones familiares para atender a los pacientes. Asegura que gracias a ellos y a su empuje llegó hasta donde está.

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