La envidia se reduce a los 30 años

Esta disminución responde al desarrollo de una parte del cerebro, según un especialista de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

25 jun 2019 / 12:00

¿Quién no ha sentido alguna vez envidia? Resulta difícil que alguien pueda responder: “yo”. Sin embargo, antes de los 30 años este sentimiento se considera normal en el ser humano, pero después de esta edad se vuelve menos común, según el profesor Eduardo Calixto González de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El especialista sustenta su hipótesis en que la envidia se registra en diferentes partes del cerebro, una de ella es la corteza prefrontal, que se desarrolla durante la juventud.

Agrega que a esta edad —a los 30— las personas obtienen un criterio diferente y “pueden llegar a sentir envidia prosocial (positiva o de la buena), pues su corteza prefrontal está desarrollada y hasta sienten un gusto porque los demás obtengan algo”.

Se vuelve a presentar con frecuencia después de los 70 años. Y de hecho, a los 50 años una persona tiende a no experimentar envidia; no le importa porque las comparaciones son de otra categorización.

No obstante, hay dos motivos por los que una persona que ha pasado las tres décadas aún podría sentirla: la primera porque su corteza prefrontal todavía está en desarrollo y no ha terminado de establecer las conexiones entre sus neuronas; la segunda, que los padres no la educaron bien.

“Esto se da porque el cerebro no está capacitado para sentirse devaluado o no querido. Todos nacemos y queremos sentir que nos ponen atención y nos quieren, porque nuestro cerebro festeja al generar reforzamientos positivos”, explicó González.

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