Un retrato de la juventud, la violencia y el sur

Tras obtener el premio Casa de las Américas, la novela de Ernesto Carrión se publica en España. La obra llega al país este año.

13 ene 2019 / 00:00

El día en que Kurt Cobain se suicidó, el Puma se preparaba para acostarse con un hombre que le doblaba la edad. No había amor, en mente tan solo estaba la Kawasaki Ninja que deseaba desde hacía años. Esa misma mañana, el Topo fue llevado a un correccional, tras ser detenido manejando una camioneta robada, el Gusano descubrió la escritura y el Buitre le confesó a su padre que era adicto a la pasta base. Todos tenían diecisiete años.

‘Incendiemos las yeguas a la madrugada’, ganadora del premio Casa de las Américas de 2017 y recientemente publicada por la editorial española Pre-Textos, recoge la historia de un grupo de chicos del sur de una ciudad latinoamericana, en los años noventa.

Ernesto Carrión, autor de la obra, confiesa que aunque no es autobiográfica, toma experiencias de su juventud y de las realidades comunes del Guayaquil de la época.

“No me propuse hacer una novela de violencia. Por ahí leí que es una exageración de la marginalidad, pero no hay un intento de escandalizar. Las vidas de muchos de mis amigos eran así. No es una novela autobiográfica, pero no voy a negar que sí me baso en realidades de la época. El hecho de que estos chicos puedan moverse con libertad a los quince años, meterse en billares, en prostíbulos en 1992, es porque así sucedía. Ahora los chicos son más burbuja, pero en esa época, solo los del norte eran así, la vida en el sur era vivida hacia la calle. La violencia familiar, las pandillas, los patios de autos robados, los robos de pasaportes, eso pasaba”, explicó a EXPRESO.

“Esa dicotomía entre norte y sur existe continentalmente y a nivel de ciudad. Estos chicos no son marginales como tal, pero sí padecen cierta marginalidad en contraste con el norte. Sus ambiciones están puestas en el norte porque ahí están las casas de los ricos, las chicas de dinero, lo que ellos quieren alcanzar y eso los hace entrar en una dinámica delincuencial. Es una dinámica que siempre ha existido, la migración del sur hacia el norte como un símbolo de estatus, es una realidad que no se puede esquivar”, subrayó.

La obra está escrita a manera de episodios, que inician cuando estos tienen quince años y avanza progresivamente, narrando la espiral de violencia que marca sus vidas en el afán por lograr llegar a este norte que es físico y a la vez intangible. Es narrada en tercera persona por un personaje omnisciente a quien el lector, desde el inicio, identifica como uno de los chicos. El formato, agregó Carrión, no fue intencional, sino una construcción que se forjó en el proceso, algo común en su narrativa.

Así mismo, añadió que la voz poética que prima con fuerza dentro de la novela es un residuo de su propia labor dentro del verso lírico, género al que dedicó más de quince años.

“Pensé que había dejado la poesía, pero siempre será mi punto de partida. Al momento de narrar no puedo evitar que algún recurso poético aparezca. Finalmente me pregunté si importaba, y no. Lo que importa es que la historia esté bien trabajada y que te atrape”, señaló.

La novela llegará al país en los próximos meses. Mientras tanto, Carrión trabaja en el guion cinematográfico de su novela ‘Trípticos de una ciudad’, y luego continuará con el guion de esta obra, que también será llevada a la pantalla grande.

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