Hijos adultos en casa, ¿hasta cuándo?

Cada vez más jóvenes entre 25 a 35 años en el mundo, prolongan la vida con sus padres, según estudios.

26 may 2017 / 00:00

Ya no puede exigirles un horario de llegada, ni opinar sobre su vestimenta, ni conocer cada amistad con la que frecuentan. Pero viven bajo su mismo techo y se benefician de encontrar su habitación limpia, la cena lista y su ropa planchada. Son los hijos mayores que, aunque tengan la edad para independizarse, estudian, trabajan e incluso llevan una relación estable, prefieren vivir con sus padres. Cada vez más jóvenes entre 25 a 35 años prolongan la vida con sus progenitores, según un estudio del centro de investigaciones Pew Research Center, que brinda información sobre problemáticas, tendencias y actitudes que caracterizan al mundo. ¿Las razones? Según los expertos consultados, en Ecuador es por tres factores: la cultura, vivimos en una sociedad en la que las familias son muy unidas; los estudios, los adolescentes estudian más que la generación de sus padres; y lo económico, el dinero que ganan trabajando solo les alcanza para su apariencia.

Para la psicóloga clínica Daniella Medina, máster en asesoramiento educativo familiar, lo recomendable es que un chico de 18 años pueda trabajar para independizarse. Sin embargo, argumenta que son los horarios universitarios que no les permite laborar y asumir una responsabilidad económica. “Es una cuestión cultural que todavía tengamos a jóvenes de 18 a 24 siendo necesitados por sus padres; y luego, como hay la necesidad de maestrías, Ph.D y continuidad de estudios, hace que exista una preferencia por ser profesional y dejar a un lado el formalizar un matrimonio”, detalló.

Sin embargo, es importante que los padres exijan una responsabilidad económica y normas a sus hijos casa adentro, comenta Martha Caicedo de Arellano, psicóloga educativa y terapeuta familiar, ya que existen consecuencias que afrontan la mayoría de los padres que viven con hijos mayores. “Les cortan esa etapa de descanso, de poder disfrutar su edad sin la responsabilidad de estar pendiente si llega o no llega el hijo, lavarle la ropa o tenerle la comida lista; tienen una sobrecarga económica, perjudica su convivencia y altera su salud”, detalló la terapeuta, y recalca que en los padres de tercera edad, alteran su paz y tranquilidad. Por lo contrario, añade que así los padres tengan las posibilidades económicas para apoyarlos, es la obligación moral de parte de sus sucesores que colaboren dentro del hogar. “El amor a los hijos no tiene edad, uno les expresa su cariño siempre, pero hay que ponerles un límite y fijar un tiempo para que ellos se vayan y valgan por sí solos, para que no se vuelvan dependientes e inútiles”, dijo la psicóloga.

No obstante, a pesar de que los padres abastecen la mayoría de las responsabilidades cotidianas del hogar, los jóvenes son cada vez más exigentes y viven con la mentalidad de que esas tareas son exclusivas de papá o mamá, comentó Carlos Viteri, coach certificado del Indeg con más de diez años de experiencia con trato con adultos y adolescentes. “Cría cuervos y te sacarán los ojos. Esto ocurre cuando los acostumbramos desde pequeños a vivir una vida sin responsabilidades ni exigencias, asumiendo todas las cargas solo a los padres; creyéndose así en el derecho de reclamar -incluso de mal modo- cuando les faltara alguna necesidad que ellos estiman importante”, argumentó. Explicó, además, que la escena es análoga a la de cualquier persona que pida posada donde un amigo: que debe adaptarse a las reglas de esa casa. Y si no está de acuerdo este huésped, las puertas del hogar están abiertas. “Y si a estas reglas sumamos la particularidad de que no es un “huésped”, sino un hijo; la delicadeza, el respeto a las costumbres familiares y la ayuda constante en las necesidades cotidianas de los padres, deberían vivirse con mayor empeño todavía”, opinó el coach.

Asimismo, explica que no hay una edad establecida que diga a qué edad los hijos deben irse de casa, sino de hacer un análisis claro y objetivo de las razones personales por la que su hijo adulto debe quedarse todavía.

Reglas

El hecho de que sean adultos, no significa que no deban respetar las normas de la casa. La psicóloga familiar Caicedo, detalla lo que debe de exigirle a sus hijos para mantener una buena convivencia:

Dividir los gastos

Si sus hijos trabajan, que contribuyan con la economía familiar. Como los gastos fijos de luz, agua, supermercado o internet.

Ayuda en tareas domésticas

Por lo menos en lo que ellos utilizan. Que se preparen su desayuno, que aprendan a utilizar la lavadora, doblen su ropa y la planchen.

Trabajo en equipo

Si usted preparó la cena, que colaboren en poner la mesa, sirvan o dejen sus platos lavados.

Horarios de limpieza

El fin de semana puede cada uno asear su habitación, baño o garaje.

Que se reporten

Aunque no tengan hora de llegada establecida, pídales que le envíen un mensaje de texto para saber cómo están, y si llegan o no a casa.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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