No es vulgar, es arte natural

Una nueva corriente artística presenta a la vagina como signo de empoderamiento. En Ecuador cinco mujeres llevan la bandera.

29 mar 2019 / 13:05

El escultor europeo Jamie McCartney recopiló 400 moldes de vaginas en yeso, de 18 a 76 años, incluyendo madres, hijas, gemelas, hombres y mujeres transgénero, así como mujeres prenatales, posnatales y que se habían realizado labioplastia. Le tomó cinco años y la finalidad fue crear la ‘Gran Muralla de vaginas’.

Este proyecto que ganó el Festival Erotic Signature, según su autor, buscaba frenar el crecimiento exponencial de las cirugías cosméticas vaginales y levantar la voz de las mujeres hacia la aceptación de sus cuerpos. Eso en 2011. Hoy es la inspiración de artistas guayaquileñas como María José Lange.

Ella, estudiante de la UArtes, participó en el Festival de Artes al Aire Libre (FAAL), con su pintura titulada ‘Madre Naturaleza’, que representaba una vulva de la que fluía una cascada adornada con árboles y flores. Su obra reflejaba la vida en todas sus definiciones, “ya que sin ella (la vagina) nada existiera”, agrega Lange.

No es vulgar, es arte natural

Pintar genitales no solo la identifica, también complementa a su ideología rebelde. Es así que su segunda pintura “denuncia la postura de la religión sobre la figura femenina y su cercanía al pecado”, representándola con una vagina enredada en una serpiente.

Los dibujos de la artista fueron el foco de atención dentro del FAAL y despertaron la curiosidad de su colega Mahara Moreno, quien dibuja vaginas relacionándolas con objetos externos como el fuego, las flores y el mar. Para ella, lo exquisito está en los colores.

En su cuenta de Instagram @mahara_arts, sus más de mil seguidores aseguran que sus dibujos de vaginas son fascinantes pero perturbadores.

¿Es correcto definir a la vagina como algo perturbador? Es la pregunta que se plantea Saskya Fung-Sang e intenta responder también con arte.

Cuando el cuerpo de Saskya empezó a desarrollarse sintió inmensa curiosidad por conocerlo. Sin embargo, no fue hasta que viajó a Chicago cuando por fin pudo explorarlo. Ella es una guayaquileña graduada en Artes Visuales, en la School of Art Institute of Chicago. Sus proyectos van desde una línea de cerámica en forma de vulvas hechas a mano, una representación de un mapa cartográfico sexual (con pequeñas esculturas de vaginas), bordados mostrando los tipos de himen, hasta tejidos en algodón que representan orgasmos. Se los puede apreciar en su página web.

No es vulgar, es arte natural

Su objetivo, al igual que el de Lange y Moreno, es motivar a las mujeres hacia el conocimiento de su sexualidad y por qué no también, a los hombres.

Esta corriente artística también se replica en bordados. Camila Morejón utiliza hilos de colores para mostrar vulvas personalizadas. La idea no fue de ella, sino de una amiga que se convirtió en su primera clienta. El proceso de elaboración se toma su tiempo.

Lo primero que hace esta quiteña, artista plástica y diseñadora de espacios expositivos, es dialogar con sus consumidoras para conocer los colores y las formas que deberá emplear en sus obras. Ellas pueden escoger tres colores con las que se sientan representadas e incluso le pueden agregar un nombre.

Igual de reivindicativa, pero de un modo más pintoresco y literario, destaca Edith Molina con su proyecto ‘Vaginas dentadas’ que expone en su cuenta de Instagram (@em_illus).

El conjunto de leyendas que habla de las mujeres con vaginas con dientes; como una forma de prevenir sobre los riesgos de mantener relaciones sexuales con diversas parejas, y que ha inspirado a artistas y escritores, particularmente entre las obras del surrealismo o del psicoanálisis... la conquistó.

“Para mí esas eran unas vaginas poderosas y como tal hay que admirarlas”, afirma Molina. Entonces dibujó 21 vulvas disfrazadas de monstruos con dientes, ojos y lenguas. Los nombres con las que Edith bautiza a sus obras van desde Drácula hasta Frankenstein.

Estas cinco artistas son solo un ejemplo de una corriente global que empodera a la vagina y que lucha contra los estereotipos de género, que entre otros, pretenden indicar a las mujeres cómo tiene que verse su cuerpo y qué tienen que hacer con él.

EL DATO

La artista japonesa Megumi Igarashi se sacó en 2014 un molde de su vagina y lo empleó para construir, a través de un crowfunding, una piragua a su imagen y semejanza. Acabó en la cárcel por infringir la ley de obscenidad vigente en su país.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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