Susana Cárdenas, un compromiso de sangre

Su pasión por el chocolate y por Manabí la llevaron a crear una marca que lleva su apellido y que hoy se exporta a Europa.

25 feb 2019 / 15:53

Es la única latinoamericana en la Academia de Chocolate de Londres y su cacao se exporta a Inglaterra. Pero sus planes no quedan allí. Tiene en la mira llegar con su producto a Francia y Suiza. Ella es Susana Cárdenas, periodista y excorresponsal de arte y cultura, pero desde hace casi diez años ha volcado sus esfuerzos en sacar adelante su actual pasión.

Para conocerla nos adentramos con su compañía a una hacienda en Chone. Allí cultiva y cosecha esta fruta ancestral que, una vez más, recobra la fuerza y notoriedad que tuvo ante el mundo hace 100 años.

Todo se remonta a 2011. En aquel entonces vivía en Londres. Allí conoció a un catador inglés que la invitó a trabajar con él en su sitio digital, Seventy Percent. Su interés no solo residía en su capacidad como comunicadora; también le resultaba interesante porque venía de un país productor de cacao. Así, sin buscarlo, se reconectó con sus orígenes.

“Mi papá, quiteño, tuvo una finca de cacao en Santa Ana (Manabí), tenía ese recuerdo de elaborar chocolate junto a él, de colocarlo en cubitos de hielo y llevarlo contenta al colegio al día siguiente”.

Por el lado materno, su memoria la lleva a Chone, a la finca de su tío abuelo, Plinio Andrade. Rememora las plantaciones con olor a guayaba y cacao mientras cruzaba el río en una canoa o caminaba sobre el puente colgante que conducía a la antigua casa. Una vivienda como las de antes, con jardín interior y desayunos que consistían en sal prieta, plátano, cuajada, bistec de hígado y chocolate caliente.

“Tenía ese chip dormido en mi ADN”, sostiene. Y despertó con la invitación del inglés a escribir historias. Atrás quedaron sus otras actividades. Aprendió a catar chocolates provenientes de los lugares más remotos, como Papúa Nueva Guinea y Madagascar. Los viajes se convirtieron en actividad cotidiana.

Estuvo en los principales festivales de cacao de Europa, especialmente en Francia e Italia. Visitó plantaciones en Honduras donde, se dice, “tuvo lugar el encuentro del primer hombre blanco con el cacao”, una teoría que se reafirma con el recibimiento que los indígenas hicieron a Cristóbal Colón cuando llegó a la isla Guanaja y le llevaban pepas de la fruta.

De vuelta a Ecuador, recorrió diversas provincias y se vinculó con la gente. Así entendió qué hace que nuestro cacao sea tan bueno. “Esta herencia es única y pura, es parte del concepto ‘heritage’ que quiero seguir manteniendo y que desarrollé en Cambridge”, explica.

Emprendimientos han sido algunos. El primero se llamó Montecristi, en honor a su provincia. Con él ganó cuatro premios internacionales, lo que se convirtió en un buen inicio para establecer la nobleza del cacao.

Cárdenas Chocolate es un nuevo capítulo de mi vida, y muy interesante, porque viene de la mano con muchos cambios de índole personal y situaciones que, en su momento, no entendí por qué pasaban, pero todo tiene una razón de ser”.

Y así, un poco dejándose llevar por el destino, Susana ha podido vencer no pocos obstáculos. Como el machismo que, asegura, percibe a diario, pero no le hace perder su enfoque. “Lo mío es un tema de origen, un compromiso de sangre. No quedo en historias que se convierten en humo. Hay que soñar, pensar en estrategias, crear un concepto e innovar”.

Una cuestión de orgullo

¿Hasta dónde quiere llevar ese sueño?

Hasta que transforme mi región y se sienta profundamente orgullosa y que se convierta en un referente en el mundo como uno de los cacaos más nobles de Latinoamérica.

¿Qué distingue a Cárdenas Chocolate de otros producidos en Ecuador?

Mi intención va más allá del placer y lo comercial es buscar ese cacao de herencia muchas veces olvidado, regenerar plantaciones antiguas, devolverles su esplendor y preservarlas empoderando a la gente que trabaja conmigo a través de este producto que evoca tanta historia, procedencia y cultura, tiene muchas aristas.

¿La selección derivó en varias presentaciones?

Lo manejo por conceptos, el más democrático por así decirlo es el que ganó premios el año pasado entre 1.200 chocolates en el hotel Claridge’s en Londres. El que sigue es un chocolate de un bosque primario al norte de Esmeraldas y finalmente el ‘heritage’que contiene toda esta amalgama de sentidos y conceptos que provienen de los árboles de una región de Chone que sobrevivieron a la plaga ‘escoba de bruja’ en los años 20 del siglo pasado, y está dedicado a mi madre Gigi porque este es mi origen como manabita.

Su experiencia en Cambridge

“Siempre postulé a esa universidad por mi conexión con Inglaterra. Viví nueve años en ese país. Surgió la oportunidad de una maestría de negocios para emprendedores en 2017. Me lancé a esta selección súper rigurosa en la que entre 300 aspirantes eligieron a 70, de los cuales solo hubo diez mujeres. De Latinoamérica, solo escogieron a un argentino y a mí. No podía llegar allá con las manos vacías y tenía que demostrar lo que ellos buscaban, el perfil de alguien que tenga el propósito de cambiar el mundo e impactar primero desde su entorno”.

El origen

“Ya se hablaba de que el origen del cacao no estaba en México con los aztecas sino en la cuenca del Amazonas. Finalmente, hace poco, una universidad canadiense determinó que es ecuatoriano a través de un estudio con pruebas de carbono-14 en unas vasijas donde hallaron rastros de cacao con más de 5.000 años de historia en la zona de Zamora Chinchipe. Así que decidí adentrarme más en el lado humano que en lo técnico y una cosa llevó a la otra y me dejé seducir por este mundo de aromas y sabores”.

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