Ruptura 2.0

Terminar una relación puede ser doloroso y lo es más cuando la pareja literalmente desaparece e ignora toda comunicación. Eso es el ghosting, decir adiós sin explicación.

31 ene 2019 / 20:55

“¡Hola amor! ¿Cómo estás? ¿Vamos al cine?”. Ese fue el último mensaje que Fiorella le escribió a Andrés, su expareja, con quien mantuvo una relación de cuatro meses como enamorados. Al principio reconoce que se preocupó y pensó: “Le robaron”, “se le dañó el celular”, pero los días se volvieron semanas y esos argumentos se diluían, como sus sentimientos. Dice que inicialmente lo llamó y no le contestaba. Luego se dio cuenta de que la bloqueó en sus redes sociales. En resumen... le terminó.

Quedó impresionada con su actitud y con preguntas sin responder, sobre todo la más importante: ¿qué pasó? Admite que superó el duelo y que el desinterés de su expareja por la relación le sirvió para madurar en sus compromisos sentimentales. Ella sobrevivió al ghosting: abandonar la relación sin que el otro lo sepa.

¿Por qué ‘huir’ es una opción? Puede darse por varios factores, como la imposibilidad que tiene una persona para decir ‘no’ a la otra, o para evitar conflictos (llantos, peleas). Además, por inseguridades (construidas en la infancia y la adolescencia), estados emocionales desajustados, rasgos de personalidad (evitativos) e incluso por trastornos mentales, detalla Francisco Brito, presidente de la Federación Ecuatoriana de Psicólogos Clínicos.

Ruptura 2.0

Fenómeno social

Jonathan Suárez, experto en salud mental y psicología social, afirma que este tipo de actitud es resultado del mundo posmoderno, la globalización y comunicación. “Hoy las relaciones son más esporádicas y rápidas, vivimos lo que decía el sociólogo Zygmunt Bauman: un amor líquido, sin respeto ni valor a los vínculos. A esto súmele que la sociedad se basa en estereotipos que venden los medios. Y si el joven no tiene a sus padres como referentes, ¿en quién se va a reflejar?”.

En estos arquetipos (deportistas, modelos, cantantes, actores, etc.), prosigue el psicólogo, la globalización los presenta a una generación desorientada, que no cuestiona, sino que lo agrega a su cultura. Un ejemplo es el personaje Charlie Harper, de la serie ‘Dos hombres y medio’, que protagoniza Charlie Sheen, experto en desaparecer de sus relaciones. “El televidente ve su comportamiento y, si no tiene criterio, cree que está bien y lo imita”, explica.

Su colega Brito coincide e indica que es probable que este proceder lo hayan visto en algún filme o serie. “Los jóvenes, por ser más permeables a lo que está de moda, adoptan estas conductas con facilidad”, enfatiza.

Ruptura 2.0

Consecuencias

En la víctima varían y dependen de la capacidad de resiliencia del sujeto, de su resolución de conflictos, historia de vida, autoestima y visión del dolor, que no es lo mismo a vivir en sufrimiento, enfatiza Brito. “Si no realiza sus actividades diarias y proyectos personales, acuda a su red de apoyo (familiares y amigos), pero si le cuesta superarlo vaya a psicoterapia, porque quizá se generó un apego emocional insano.

La terapista de parejas precisa que la víctima, con sentimientos de abandono e incertidumbre, no es la única que paga el precio. ‘El fantasma’ podrá desaparecer, pero no sus pensamientos, que en algunos casos lo harán sentirse cobarde o miserable. Si es recurrente en su conducta debe buscar ayuda especializada, para desarrollar habilidades sociales que le permitan enfrentar los problemas.

Ruptura 2.0

‘El fantasma’

Los expertos consultados afirman que no se puede establecer un perfil único de quien practica el ghosting, pero en términos generales Brito lo describe como alguien muy hedonista, con tendencia al individualismo, que ve las relaciones fuertes como un peligro para los valores de su autonomía personal, que asume las relaciones interpersonales con tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales y con menor compromiso.

Para María del Carmen Rodrigo, psicóloga clínica y terapista de parejas, ‘el fantasma’ es alguien que no puede encarar sus problemas, con dificultades para reconocer lo que siente, que podría estar disconforme con una situación y tolerarla durante mucho tiempo.

Los hombres son quienes mayormente adoptan esta conducta, que puede presentarse tanto en una relación de meses como en una formal (de uno o varios años), subraya Suárez. Para él, las edades del ghosting oscilan entre 14 y 50 años, siendo más propensos los de 18 a 30.

El orbiting

Según Suárez, en ciertos casos del ghosting se puede ir al orbiting, que consiste en volver a ser amigos en redes, ver lo que publica, dar ‘me gusta’ y compartir lo que usted sube, sin escribirle nada. “No establezca contacto, pase su duelo. Eso le causará confusión. Ponga límites y siga el consejo de Oscar Wilde: la aventura del primer amor comienza con uno. Sin caer en egolatría, ámese. Si tiene claro quién es y cuánto vale, no dará pie a estas relaciones. Si cayó, pregúntese qué va a sacar con ello”.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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